Emilce Moler: los lápices siguen escribiendo

Derechos Humanos 16 de septiembre de 2019 Por
Emilce Moler, una sobreviviente del episodio conocido como "La noche de los lápices", una jornada represiva sin precedentes que terminó con la desaparición de seis estudiantes secundarios, observa que el movimiento de mujeres es lo más “novedoso” de la actualidad y afirma que lo sigue de cerca, esperanzada.
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El secuestro de estudiantes en La Plata

A 43 años de "La Noche de los lápices”, uno de los hechos más aberrantes de la dictadura militar, la sobreviviente Emilce Moler considera que además de la lucha por la educación, una de las novedades más movilizadoras que ve en la juventud de hoy es el movimiento de mujeres.

Me parece que toda esta cuestión contra el patriarcado, por el aborto legal, el movimiento Ni una menos es algo totalmente novedoso.

“Yo sigo con mucho detenimiento el movimiento de mujeres. Esas pibas jóvenes, tan jóvenes como éramos nosotros en los 70, que están dando vuelta como una media la realidad nacional con una agenda nueva, diferente a la que teníamos nosotros”, expresó en esta entrevista.

Para Emilce, la militancia juvenil volvió a dar un salto a partir de la llegada del kirchnerismo “cuando muchos jóvenes volvieron a descubrir a la política como una herramienta de cambio”.

“No sé qué banderas tomarán y no tienen por qué ser las mismas que teníamos nosotros. Me parece que toda esta cuestión contra el patriarcado, por el aborto legal, el movimiento Ni una menos es algo totalmente novedoso. Pero es algo que no surge de golpe, con esa apropiación de las calles, con esa organización, con esa irreverencia bien entendida de colgarse los pañuelos sin importarles qué les vaya a decir en el colegio o en la calle. Se está construyendo un nuevo ciudadano joven que es un claro actor político que busca transformar la sociedad”, amplió, 43 años después de haber sido secuestrada por un grupo de tareas en la dictadura.

De los diez secuestrados, sólo Emilce Moler, Pablo Díaz, Patricia Miranda y Gustavo Calotti fueron liberados semanas después a su detención. María Claudia Falcone, María Clara Ciochini, Horacio Ungaro, Claudio de Acha, Daniel Racero y Francisco Muntaner continúan desaparecidos.

“Porque en estos tiempos en que se conceden prisiones domiciliarias a los genocidas y nosotros tratamos de explicar que no tienen derecho a eso porque siguen cometiendo sus delitos cuando ocultan los cuerpos de los desaparecidos y se niegan a decir dónde están los nietos que todavía falta encontrar, se nos fue una gran luchadora como Chicha Mariani, que murió sin saber el destino de Clara Anahí, recordó sobre la muerte de la referente de Madres de Plaza de Mayo.

Emilce tenía 16 años, cursaba 5° año en el Bachillerato de Bellas Artes y era una estudiante aplicada cuando los gritos de la represión irrumpieron en su casa y la encontraron en piyama. Aunque se define como de un perfil muy bajo, militaba porque, según afirma: "En esos años era imposible no hacerlo, y yo tenía claro que quería trabajar para que no hubiera más pobres".

Hoy es profesora de Matemática, máster en Epistemología y doctora en Bioingeniería; se especializa en la enseñanza de la matemática y procesamiento de imágenes médicas y de antropología forense.

Primero estuvo desaparecida en el llamado Pozo de Arana y en otros dos centros clandestinos; luego, desde enero de 1977 hasta abril de 1978, encarcelada en Villa Devoto a disposición del PEN, y un año más bajo libertad vigilada en Mar del Plata. Cuenta que durante los años de su detención convivían dentro de ella con igual intensidad la cotidianidad y el horror. Tanto, que mientras no podía tocarse el cuerpo por efecto de la tortura, la desvelaba quedarse libre por faltas en el colegio o no llegar a recibirse.

Su familia era antiperonista y pertenecía a la clase media de La Plata; su padre, comisario retirado; ella hizo la primaria en un colegio de monjas y "era re gorila". Sin embargo, cuando la detuvieron, pertenecía a la agrupación peronista Unión de Estudiantes Secundarios (UES), como sus primos mayores, sus compañeros de estudio, sus amigos.

Por eso polemiza con la versión edulcorada de los hechos, difundida por la literatura periodística y el cine a fines de la década del '80, al destacar que como estudiantes no sólo luchaban por el boleto estudiantil, también eran militantes de un proyecto político.

Fuentes: Entrevista de Inés Tenewicki e Inés Dussel - Info / HoraCero
 

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