En Rosario intentan desalojar una cooperativa tambera

Provincia 14 de septiembre de 2019 Por
En Rosario hubo un nuevo intento de desalojo de la cooperativa tambera La Resistencia, una propuesta alternativa al monocultivo que hoy produce cerca de 1200 litros por día, quesos y dulce de leche. Especuladores inmobiliarios comenzaron a ofrecerles a los vecinos desalojar el lugar.
Cooperativa La Resistencia - HoraCero
Tambo La Resistencia en la ciudad de Rosario

La cooperativa de trabajo Tambo La Resistencia, de Rosario, que ordeña a 60 animales y produce leche, quesos y dulce de leche, podría ser desalojada.

El jueves pasado la cooperativa de trabajo Tambo La Resistencia, de Rosadio, recibió la notificación de un fallo de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe. Esta no admitía un recurso de inconstitucionalidad que desde la organización Ciudad Futura habían presentado para que reconozcan como lote rural al predio del tambo y se respete la ley 13.334, que suspende los desalojos rurales.

“Cuestiones muy técnicas que desnaturalizaban la esencia del planteo”, aseguró a ANSOL Jésica Pellegrini, concejala rosarina por Ciudad Futura y abogada de La Resistencia.

Tras esta notificación, buscarán llegar a la Corte de la Nación. “Entendemos que hubo arbitrariedad en los fallos”, comentó la concejala.

Después de una gran inundación que hubo en el barrio, especuladores inmobiliarios comenzaron a ofrecerles a los vecinos desalojar el lugar.

“Fueron acuerdos para ir corriéndolos y haciendo que pierdan derechos sobre las tierras en las que vivían desde hace años. No eran improvisados los especuladores. Se trataba de toda una lógica para quedarse con proyectos urbanísticos. Tienen sus vínculos con el Estado también para hacerlos avanzar. Después de los acuerdos, iban a la justicia a reclamar. La gente se iba por la desesperación de haber perdido todo en las inundaciones”, explicó Federico, militante de Ciudad Futura.

Esa es la historia, entre otros, de Oscar, que desde ese momento de desesperación, comenzó a resistir a abandonar el lugar.

Además de la ley 13.334, se apoyan en la ley nacional 27.118 que defiende a la agricultura familiar de los despojos y, por último, la recientemente sancionada ley de barrios populares (27.453), que no sólo frena por 4 años los desalojos de los inmuebles que forman parte del registro confeccionado por esa misma ley, sino que declara a esos lotes de interés social sujeto a expropiación.

OTRO MODELO

“Venimos a defender con hechos los derechos básicos de alimentarnos bien y vivir dignamente”, aseguraron desde el Tambo.

“Desde que llegamos al tambo estamos convencides de que en estas tierras podemos demostrar que es posible crear un modelo productivo articulado con modos de vida urbanos, cuidando el medioambiente, generando trabajo, produciendo alimentos ricos, sanos y baratos, sin explotar a nuestras vaquitas y sobre todo mostrando un camino (posible y deseable) de ciudades donde comer no sea un lujo, y trabajar y tener un lugar no sea una odisea”, contaron.

La Resistencia está en los límites de Rosario, justo entre lo urbano y lo rural. Federico, militante de Ciudad Futura y trabajador del tambo, contó que La Resistencia parece ser la única posibilidad que se enfrenta al monocultivo o el negocio inmobiliario.

“Queremos un modelo invite a quedarse a vivir en la zona periurbana. Eso necesita políticas públicas para que no queden grandes extensiones sin gente. Eso es un desperdicio de tierras y de posibilidades de darle de comer a la gente”, expresó.

Oscar, tambero que lleva décadas produciendo en la zona, se organizó con otros vecinos en forma de cooperativa para poder crecer en escala y sobrevivir. Como el precio de la leche es muy bajo, necesitó generar valor agregado. Más tarde, desde la cooperativa notaron que precisaban llegar directamente al consumidor.

Hoy producen cerca de 1200 litros por día, quesos provolone, reggianito, muzzarela, bara, Gouda, saborizados y dulce de leche. Alcanzaron la estabilidad, esperan que se resuelva este litigio judicial para buscar asociarse con otros productores y seguir diversificando. "Hoy somos 10 trabajadores, cinco varones y cinco mujeres", dijo.

“Resolver el problema de la tierra nos permitiría darle más desarrollo al tambo y pensar en un salto de escala. No queremos un tambo enorme que explote a las vacas. Queremos exportar el modelo y asociarnos con otros productores que estén en situaciones como la nuestra. Producir en las periferias de las ciudades y agregar valor es nuestra idea. El próximo avance será mostrar un modelo que no solo sea viable, sino también positivo social, económica y ecológicamente”, resumió Federico.

Territorialmente, siempre fueron parte de la asamblea del barrio. “El tambo, como está en el medio de la zona, hace una contención a cualquier avance de la especulación inmobiliaria, sea barrio privado o barrio elitista”, dijo Federico.

Y completó: “Lo ideal sería avanzar en un plan que muestre que se puede producir ahí y asegurar vivienda y condiciones dignas a los vecinos. Falta solo la voluntad política”.

Parte de ese trabajo territorial tiene que ver con la escuela de gestión social donde, por ejemplo, promueven el arraigo joven en tierras rurales. También lo hacen junto a la Universidad Nacional de Rosario, en las facultades veterianaria y agraria, buscan lograr que los jóvenes quieran quedarse en los tambos.
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Fuente: Infonews - Ciudad Futura / HoraCero

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