¿Quién es Adolfo Scilingo, el represor argentino liberado en España?

Derechos Humanos 19 de enero de 2020 Por
El represor argentino Adolfo Scilingo (73), quien fue condenado a 1084 años en España por su participación en los llamados "vuelos de la muerte" durante la última dictadura cívico-militar, dejó la cárcel en las que se encontraba detenido tras 22 años y podrá cumplir el resto de su condena en libertad.  
ADOLFO SCILINGO - HoraCero
El genocida Adolfo Scilingo - Foto: NA

Fue uno de los genocidas que participó en los vuelos de la muerte. Recibió un beneficio de la Justicia local que le permite cumplir el resto de su condena en libertad. Su historia y los crudos videos de sus confesiones.

El represor argentino Adolfo Scilingo (73), quien fue condenado a 1084 años en España por su participación en los llamados "vuelos de la muerte" durante la última dictadura cívico-militar, dejó la cárcel en las que se encontraba detenido tras 22 años y podrá cumplir el resto de su condena en libertad.  

El ex capitán de Corbeta recibió un beneficio que le permitirá estar junto a su familia y caminar en libertad por las calles de España en lo que le queda de vida, aunque deberá cumplir tareas comunitarias durante el día y pasar las noches en un Centro de Inserción Social dependiente de la Comunidad de Madrid, según consignó hoy el diario Vozpopuli.com.

Ese medio local ubicó en una pequeña iglesia en el centro de la capital española al ex marino, señalado por la Justicia como responsable de 30 asesinatos, una detención ilegal y como cómplice de otras 255 detenciones ilegales. Se encontraba ordenando bolsas con ropa proveniente de donaciones. Según él, acude a la parroquia de forma voluntaria, aunque en los tribunales aseguran que está obligado hacerlo como parte del beneficio otorgado.

No es la primera vez que Scilingo sale de la cárcel. El represor ya contaba con un beneficio de 36 días al año para salir de la prisión, en tramos que no podían superar los 7 días. En mayo de 2018 había sido fotografiado por Voz Populi en las calles de Madrid como un ciudadano más, sin llamar la atención de nadie a su alrededor.

En 2005, en el juicio que se llevó a cabo en su contra, la Audiencia Nacional lo encontró culpable de treinta muertes, una detención ilegal y una tortura, por lo que recibió una sentencia de treinta penas de 21 años de prisión y dos penas de 5 años, que quedaron firmes en 2007. 

Fue por su participación en al menos dos de los vuelos planeados por el gobierno militar en los que se arrojaban a los detenidos ilegales semidormidos al océano. El juicio se convirtió en el primero en condenar a un militar argentino por delitos de lesa humanidad en el extranjero.

Para juzgarlo, la Justicia española tomó el testimonio de sobrevivientes de la ESMA, familiares, jueves y antropólogos forenses, pero también del propio Scilingo. En 1996, el exmilitar participó en uno de los almuerzos de Mirtha Legrand, donde contó en primera persona cómo eran esos "vuelos de la muerte".

"Todos los miércoles se hacía un vuelo y se designaba en forma rotativa distintos oficiales para hacerse cargo de esos vuelos. Los que el día antes se les elegían para morir, se les llevaba al aeropuerto dormidos o semidormidos mediante una leve dosis de un somnífero haciéndoles creer que iban a ser llevados a una prisión del Sur. Una vez en vuelo, se les daba una segunda dosis muy poderosa, quedaban totalmente dormidos, se les desvestía y, cuando el comandante daba la orden, se les arrojaba al mar uno por uno", explicó por aquel entonces.

Luego, se arrepintió y, ante el tribunal, negó sus palabras, al asegurar que lo que había contado eran "un montón de disparates". "Habrán desaparecido las personas que dicen y muchas más, pero yo no tengo ni idea. Me pidieron que contara la fantasía más grande del mundo", declaró durante una de las audiencias. El juez Baltasar Garzón creyó solo su primer testimonio y lo encontró culpable. Hoy, 36 días al año, camina por las calles de España como un ciudadano más.


Repudio de Organizaciones en Argentina

La organización HIJOS Capital expresó su rechazo. “Su único lugar es la cárcel”, remarcó a través de su cuenta de Twitter. “Es repudiable que Scilingo pueda caminar por las calles, porque su único lugar es la cárcel común”, puntualizó Giselle Tepper, en diálogo con Página12.

“Mientras miles de familias siguen esperando saber dónde están los cuerpos de los desaparecidos, él sale de la cárcel, duerme en un centro de ‘inserción social’ y colabora todos los días en una institución religiosa. No puede insertarse en sociedad un asesino del pueblo”, definió.

A través de un comunicado, la CTA Autónoma bonaerense rechazó el beneficio otorgado al genocida y anticipó que, junto con varias organizaciones, “articularemos para impedir este grave hecho y que retorne a el lugar de donde nunca debió haber salido”.

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Adolfo Scilingo fuera de la cárcel - Imagen tomada del video publicado por el sitio vozpopuli.com

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