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Queca Kofman, la Madre que supo socializar la maternidad

El recuerdo de Queca Kofman, fundadora de Madres de Plaza de Mayo Santa Fe y una de las pioneras de la organización a nivel nacional. Una entrevista donde recuerda parte de la lucha buscando a su hijo Jorge, desaparecido el 8 de junio de 1975 en Tucumán y la transformación de esa lucha personal en bandera colectiva.

Derechos Humanos 03 de agosto de 2020 Daniel Dussex*
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Queca y un grupo de jóvenes del Proyecto Revuelta Fotografía: Revuelta

La mañana de este día lunes se impregnó con una noticia que conmovió a la ciudad de Santa Fe y en especial a la militancia de Derechos Humanos: había fallecido “la Queca”, nuestra Madre de Plaza de Mayo.

Su nombre Celina Zeigner de Koffman, pero nadie la llamaba así, para todes fue y será “la Queca”. Ella era de Entre Ríos, pero se constituyó como referente de las Madres en Santa Fe.

En una de las tantas oportunidades en las que nos pusimos a conversar a modo de entrevista, ella nos contó de su actividad como docente en Concordia donde residía, también de su hijo Jorge, desaparecido en Tucumán.

-En Concordia existen 23 desaparecidos denunciados y a pesar de ser una ciudad chica, no nos conocíamos ninguna de las madres. A poco de andar, fuimos encontrándonos y junto con otras personas que pertenecían a partidos políticos se formó la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos que nos permitió trabajar de un modo más organizado. Se presentaban habeas corpus de manera permanente, pero las respuestas siempre eran las mismas: ‘Nadie lo vio, no sabemos nada’, por supuesto, con lenguaje castrense.

-Cuando viajé a Tucumán para hacer la denuncia -siguió relatandonos Queca- me acompañó mi esposo y Hugo, otro de mis hijos. Nos encontramos con una ciudad tomada; estaba como interventor militar Acdel Vilas. El abogado que nos atendió, Ángel Gerardo Pisarello, nos pidió que cuidáramos con quienes hablábamos porque existían muchos informantes. Había que ir a la morgue a reconocer cerca de 20 cadáveres nuevos por día. Nos sugirieron no hacerlo porque esto también era peligroso. Fuimos a Famaillá, porque suponíamos que si mi hijo aún estaba con vida podría estar allí. Fuimos con una carta del abogado para que nos atendieran.

Tampoco los atendieron, dice Queca: "De lo único que se ocuparon fue de preguntarnos si éramos judíos, pero información de nuestro hijo no nos dieron”.

QUECA

El presentimiento de una madre

Queca nos contó en esa entrevista que estando en Tucumán y con la preocupación por su hijo desaparecido tuvo un fuerte presentimiento, "como solemos tener las madres, de que Jorge estaba allí (en Famaillá). Me puse a gritar su nombre con toda mi voz, me agarró mucha desesperación. La escuela estaba rodeada de alambrados y era un horror, yo me acerqué a los alambres y grité: ‘Quiero ver a mi hijo, déjenme ver a mi hijo’. Me dijeron: ‘Acá no tenemos a nadie’, les respondí que lo tenían e inmediatamente quise trepar el alambrado, pero allí me pusieron dos carabinas en el cuello. Mi marido estaba medio desmayado detrás de mí; entonces grité: ‘Jorge’. Nunca sabré si me escuchó o no. Porque después, ya en democracia, cuando me enteré de los distintos centros de detención en los que estuvo, uno de ellos fue Famaillá”.

Queca nos dijo que ya de regreso, en Concordia, estaban permanentemente comunicados con el abogado de Tucumán para recibir noticias de su hijo. Una noche reciben un llamado con la perspectiva de alguna información positiva. “El abogado nos dice: ‘Hay una luz en el camino’. Fue la última vez que nos llamó porque luego lo secuestraron y lo mataron. El Dr. Ángel Pisarello fue un militante radical tucumano que defendió a los presos políticos y pagó con su vida por hacerlo”.

Celina “Queca” Kofman nos contó que sus padres adherían a las ideas socialistas y fue educada en esos principios. Por eso no la sorprendió que sus hijos militaran en política. También de su padre recibió su amor por la docencia, ya que fue maestro rural.

De Concordia a Santa Fe

El vínculo que “Queca” establece con los familiares de desaparecidos en Santa Fe es a través de Elsa Ramos.

-Ella había organizado la marcha de los jueves en la Plaza del Soldado, era el alma de los familiares aquí. Una persona muy luchadora, y como yo venía seguido, participaba de las marchas y trataba de motivarlas para que también formaran la asociación en Santa Fe. La “Negrita” Ravelo (Alejandra Fernández de Ravelo) era una entusiasta, fue la primera presidenta. Ella me pidió que si podía radicarme en Santa Fe siguiera al frente de la asociación porque ya no le daban las fuerzas para participar en tantas actividades. Me radiqué en Santa Fe, sin embargo nunca corté lazos con las madres de Concordia.

QUECA KOFMAN - ATE

Una Madre Coraje

La comunidad santafesina que conoció a "Queca", que la vio y la escuchó cada 24 de marzo al frente de actos multitudinarios, supo de sus fuerzas incansables, de sus convicciones y de su discursividad que no ocultó rasgos de esa docencia que supo abrazar. Una docente que tuvo que cambiar el guardapolvo blanco por un pañuelo:

-Seguí trabajando como docente, escribiendo en el periódico de las Madres, viajando a distintos lugares en donde tuve que explicar el tema a adultos, jóvenes y niños. Reconozco que me formé y me forjé al lado de todas las compañeras, de todas las madres. Desde este lugar hemos levantado las banderas de nuestros hijos, socializado la maternidad, hemos dado pasos gigantescos porque algunas no tenían mucha experiencia y este caminar nos hizo crecer como personas.

Autor: Daniel Dussex - Director de HoraCero

 

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