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Los subversivos Movimientos Sociales, en respuesta a Sagardía

Antonio Miguel Yapur le responde a un empresario santafesino que publicó una nota de opinión donde acusa a los Movimientos Sociales ser culpables de la situación social y política del país.

Opinión 18 de enero de 2021 Antonio Miguel Yapur*
MOVIMIENTOS SOCIALES
Los movimientos sociales resistiendo a las políticas neoliberales

Antonio Miguel YapurEscribe Antonio Miguel Yapur*

El centenario diario santafesino publicó, con fecha 13 de enero, un artículo de opinión de un dirigente empresarial dedicado al negocio de la enfermedad. 

Este polémico y ambiguo dirigente, en su artículo acusa a dos estructuras de la sociedad como alentadores interesados de la pobreza en nuestro país. A saber: el Estado y la Iglesia, pero resulta que luego de expresar esa furibunda imputación, dedica el resto del artículo a los Movimientos Sociales. A la Iglesia solo la culpa de alejarse de los ciudadanos y dejarlos como pasto tiernos para estos movimientos. 

Para este ciudadano, parece que los Movimientos Sociales son el mal del país porque dispondrían de dinero del Estado, armas y drogas. Cualquiera diría que en estos términos, el señor Juan José Sagardía, autor de esa columna sería un doctrinario y heredero conspicuo de las banderas más reaccionarias.

El inmaculado empresariado

La sociedad es diversa y existen personajes en su historia que solo alientan violencia, discriminaciones, xenofobias y hasta están dispuestos a traicionar a sus propios cómplices, si todo ello fuera necesario para salvarse individualmente. Se los suele llamar cobardes, aunque a veces hasta eso es demasiado mérito.

A su vez, ellos son partícipes de un sector que se atribuye el mote de empresarios, dirigentes o CEOs, como manera de categorizarse económicamente y ejercer una supremacía sobre lo que suelen llamar el "populacho". Y dan señales a sus dueños de serles fieles, que les van a obedecer y por supuesto que les serán obsecuentes.

Cuando sus patrones detectan esa señal y la consideran útil para el sustento de su poder, les publican opiniones. Por supuesto, esas opiniones no deben tener vestigios de dudas acerca de la “decencia del poder” ni cuestionar la “institucionalidad actual”, sino reafirmarla.

Para ellos esa institucionalidad establecida es sacrosanta, debe ser así, tal como está simbolizada en la sala de actos de la Corte Suprema de la Provincia de Santa Fe, la cruz del Jesucristo sacrificado en pos de los intereses económicos de un ínfimo sector del privilegio santafesino.

Jamás los empresarios, dirigentes o CEOs, son culpables de la pobreza, aunque su "modus operandi" sea siempre contratar personal temporario en sus empresas, por dos meses y luego despedirlos. 

Se hacen "vendettas" entre ellos, acusan a los “negros" de ladrones y cuando las evidencias están relacionadas con el narcotráfico, la trata de personas o el lavado de dinero en emprendimientos inmobiliarios, tienen medios de comunicación que los silencian y jueces que les guardan los expedientes.

Hacen negocios con especuladores de bolsa, comprometen capitales de obras sociales en esas inversiones sabiendo que cuentan con protectores mediáticos y judiciales. Compran islas y luego promueven puentes interprovinciales para que con el dinero de todos los santafesinos y más aún, de los argentinos, se incremente el precio de esas islas y así alentar un pingüe “negocio”.

Son dueños de puertos privados sobre el Río Paraná por donde salen las riquezas del llamado "campo", de las mineras y vaya a saber que otras sustancias, pero ellos no producen pobreza. 

Los autodenominados empresarios santafesinos son los principales productores de pobreza tanto en las ciudades como en el campo. Pero no tienen culpas de la pobreza, la lavan en los templos religiosos. Como aquel gobernador que mientras se enriquecía, su argumento de responsabilidad era “a mí nadie me avisó”.

Recuerdos de la Muerte

Esa nota del tal Sagardía no es inocente, lo que los poderosos no quieren decir o hacer mandan a los empresarios o CEOs a concretar, por eso la publican. En un párrafo dice textualmente “los Servicios Secretos del Estado en su obligación de indagar a la comunidad, saben la función de las Organizaciones Sociales”.

¿No les recuerda a esa etapa de nuestra historia donde se aplicaba la doctrina de la seguridad nacional? ¿Se acuerdan? Fue en una dictadura que hizo desaparecer 30.000 militantes populares. Dónde habrá estado este empresario en esos años, seguro que alentando el coro de los que miraban para otro lado y decían "por algo será".

No es inocente, nunca es inocente lo que se publica. Siempre hay lacayos para decirlo.

La pobreza es una cuestión muy seria y cualquier gobernante debería tener este tema como prioridad para resolver, eso sí es necesario. 

Esos Movimientos Sociales, que tanto molestan a este opinador intencionado, juegan un rol fundamental en medio de los sectores populares de nuestro país, ellos le dan sentido a las luchas que emprendemos, son ejemplo real del ejercicio de la solidaridad, son movimientos que en sus diferencias, saben converger para luchar por los derechos de la ciudadanía. 

COPA DE LECHELos Movimientos Sociales no son empresas económicas con afán incesante de lucro. Eso es lo que le molesta a este opinador de la ultraderecha. 

Él es solo un vocero de ese pensamiento del sector dominante que concibe a nuestro país como su propiedad privada, mientras nosotros el conjunto del pueblo debemos obedecer, callar y someternos. Esa es la institucionalidad que defienden.

Para ellos los gobiernos podrían ser electos y el poder legislativo podría deliberar, siempre y cuando sus decisiones avalen los intereses de los poderosos con sus “empresarios, dirigentes y CEOs”. Si los gobiernos electos no gobiernan como ellos quieren, no importa ponen otros gobiernos sin necesidad de que sean electos, saben que el Poder Judicial los avala.

Cuando los Movimientos Sociales ejercen protagonismo popular y luchan por una Patria para todos, ahí es cuando a ellos su "Patria les duele".

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*Ing. Antonio Miguel Yapur - [email protected] / HORACERO

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