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Milagro Sala y la Corte Suprema de Injusticia

La Corte dejó firme una condena contra Milagro Sala. El autor de esta nota dice que es una manera aleccionadora de ir contra quienes lideran proyectos de equidad y justicia social.

Opinión 15 de febrero de 2021 Antonio Miguel Yapur*
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Milagro Sala convertida en la enemiga pública N° 1

Antonio Miguel YapurEscribe Antonio Miguel Yapur*

La Corte Suprema de la Nación reafirmó ser el brazo despótico de esta Democracia.

El Tribunal Supremo de la Nación (tribunal supremo) confirmó que es necesario domesticar y castigar a los dirigentes políticos y sociales que construyen un país con proyectos de equidad y justicia social.

El fallo de este (tribunal supremo) contra Milagro Sala es consecuente con su vocación dictatorial, abusiva y arbitraria. Un tiempo atrás confirmó la cárcel para Amado Boudou sin dar explicaciones del porqué condena a una persona.

Esta democracia permite que se conviva con un poder judicial anti democrático, sustentado en la defensa de una minoría desde hace por lo menos 140 años.

Milagro Sala es la dirigente social y política más querida y respetada por los sectores populares en la provincia de Jujuy, su acción política se basó en garantizar derecho a la vivienda, a la educación, a la salud y al tiempo libre para miles de familias que no podían acceder a una casa, a las escuelas, a la atención digna en los centros de salud, que no tenían capacidad económica para disfrutar de su tiempo libre. 

Amado Boudou fue Ministro de Economía y Vicepresidente de la Nación, es perseguido y condenado por el Poder Judicial por haber nacionalizado los fondos de sustentabilidad de los jubilados, rompiendo así un negocio del capitalismo neoliberal para permitir que miles de trabajadoras y trabajadores pudieran acceder al derecho de la jubilación.

Podemos también decir de tantos otros dirigentes sociales, como Luis D´Elia, que están condenados por protagonizar luchas populares o son reprimidos por defender sus derechos.

El (tribunal supremo) es una estructura de castigo al pueblo, está persuadido de que el aparato judicial solo debe garantizar la impunidad a los ricos, a los empresarios poderosos, a los terratenientes legendarios y a algún que otro esbirro necesario. 

Ellos son además, el sustento ideológico para decretar que la violencia esté encarnada en la protesta social. Son una (corte suprema) autoproclamada como reyes para resguardar las haciendas de los poderosos. Su objeto del mal son los sectores populares y se ocupan de condenarlos. 

Proyectan ese Statu quo para disciplinar al resto de los tribunales de nuestro país, sean nacionales o provinciales. Cuidan la hegemonía que ampara los intereses del sueño de una república plutocrática.

Los jueces justos son los emergentes de este sistema de injusticias.

El (tribunal supremo) fue el ente que avaló desde el inicio de nuestra organización nacional a los gobiernos conservadores y sus golpes de Estado. Administró un poder judicial anti democrático en la última dictadura cívico militar, respaldando la desaparición y muerte de los 30.000 militantes sociales y políticos desaparecidos.

Ése es el rol del (tribunal supremo) de la Nación. La honorabilidad ocasional de algunos de sus integrantes, en ciertos momentos de su historia, solo matiza la perversidad casi unidireccional de los fallos.

En nuestra Provincia de Santa Fe, tenemos un (tribunal supremo) acorde a este racionamiento de injusticia. Se consideran salvados bajo la inmensa cruz cristiana que lucen en el salón de actos como inquisidores de los sectores populares.

GERARDO MORALES
Gerardo Morales, gobernador de Jujuy - Foto NA

Algo más

En necesaria una pausa por este detalle, los dirigentes partidarios electos a Diputados, Senadores o a las diferentes responsabilidades de los Poderes Ejecutivos del país, ejercen un silencio sospechoso ante este sistema de injusticias. Poncio Pilatos fue un gran educador para ellos.

Son contados los Diputados y Senadores que condenaron este estado de injusticias y menos aún los que organizan una resistencia.

Los poderes legislativos y ejecutivos luego de cada elección se adecúan. El sistema es un monstruo grande y pisa fuerte, parecería que el rol de ellos es la tenue diplomacia de no despertarlo. Son temerosos a que la Hidra de Lerna despierte alguna de sus cabezas.

Se arrodillan ante la condena de Milagro Sala porque es el ritual aleccionador y disciplinador al cual le deben demostrar sino su fe, su miedo. Entienden el mensaje de la (corte suprema) con claridad, no tolerar las protestas sociales, los negros de mierda no se merecen justicia y emular el decir de Sarmiento a su amigo Mitre, "no economizar sangre de gauchos, que sólo sirve para abonar la tierra." 

La pandemia multifacética

En tanto los violentos reales; los miembros de la Mesa de Enlace, los propietarios multimediáticos, los empresarios industriales y algunos sindicalistas siguen condicionando las decisiones políticas de un gobierno. Para ellos, la pandemia es el negocio que les permite multiplicar sus riquezas.

Los sectores populares estamos ceñidos en nuestros movimientos, el COVID limita el ejercicio de la democracia en la calle. Eso les viene de perilla a los violentos reales, porque a esa democracia no la quieren.

Los violentos reales aumentan nuestros alimentos impunemente a punto tal que hasta los gobiernos se dan cuenta, y reclaman que hay que negociar la indignidad de cuánto debe costar un pedazo de carne o un litro de aceite.

Los violentos reales les advierten a los gobiernos que ellos gobiernan, les indican que los negocios están por encima de los derechos. Ellos se erigen en dueños de la vida y la muerte en este perverso sistema capitalista.

Ellos no son juzgados por los (supremos tribunales), no corren riesgos de ser condenados, son protegidos. Las cárceles solo son para los pobres o para los que osan enfrentar al sistema capitalista.

Esta democracia no es nuestra, es de ellos, de los pocos ricos capitalistas. Esta república tampoco es nuestra, es de ellos. 

Quizás, sí es nuestra la libertad de decidir la democracia, la propiedad de la tierra, la propiedad de los medios de producción y la justicia que estamos dispuestos a querer y a cambiar.

Un amigo y escritor chileno, Nicolás Liberde Llanka hace poco escribió, “La Derecha expresa que la violencia, venga de donde venga, debe ser condenada. Entonces, hay que abolir el sistema capitalista patriarcal. Pues, es la raíz de toda la violencia social imperante.”

Dialogar con los violentos reales es permitir que nos peguen mejor con el mazo y luchar es sólo un componente, es necesaria la organización.

La cárcel de Milagro Sala es un ejemplo.

*Antonio Miguel Yapur - Ex Docente Universitario - Escritor / HORACERO

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