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Murió el Estado, aun sus cenizas están encendidas

Del mito griego que trata de explicar los males que asolan a la humanidad a la actual Caja de Pandora donde los males ahora emergen de un nuevo Olimpo: el financiero de las offshore.

Opinión 15 de octubre de 2021 Antonio Miguel Yapur*
ESTADO EN CENIZAS - HORACERO
Imagen de Dark Souls, la saga ideada Hidetaka Miyazaki

Antonio Miguel YapurPor Antonio Miguel Yapur*

En estos días se conoció una limitada e incompleta publicación periodística acerca de sociedades llamadas en inglés offshore. En nuestro castellano significa sociedades creadas para evadir el pago de impuestos u otros tributos. Podríamos quizás sintetizarlas como sociedades para estafar.

Premeditadamente esta publicación se la dio a conocer como Pandora Papers, haciendo referencia al mito de la Caja de Pandora que en la mitología griega significa un regalo de los dioses.

La leyenda cuenta que Prometeo era un titán que luego de haber robado el fuego de los dioses y regalarlo a los humanos, Zeus el dios de dioses, lo castigó por tal osadía y más aún por habérselo entregado a los humanos.

Furioso ideó el castigo para tamaña desobediencia y además le ordenó a Hefesto que creara una mujer hermosa a quien llamó Pandora que fue dotada con todos los encantos, Afrodita le dio belleza, Hermes elocuencia, Atenea sabiduría, Apolo música y así el resto del Olimpo.

Prometeo, conocedor en carne propia de las argucias de los dioses le advirtió a su hermano Epimeteo que no recibiese ningún regalo de ellos porque eran astutos y traicioneros.

Antes de hacerle emprender su camino hacia la Tierra, Zeus le obsequió a Pandora una caja atada con cuerdas doradas y le advirtió que bajo ninguna circunstancia debía abrirla. Entonces, Hermes guio a Pandora desde el Monte Olimpo y se la presentó a Epimeteo.

Este quedó deslumbrado ante la gracia y belleza de Pandora e ignoró la promesa hecha a Prometeo de no admitir jamás un regalo de los dioses y entonces ambos se casaron y vivieron felices, pero Epimeteo guardó celosamente la caja que Zeus le regaló a Pandora.

La curiosidad pudo más con Pandora y un día abrió la caja para espiar su contenido. En el mismo momento en que levantó la tapa, escaparon todas las desgracias y males que podían afectar a los humanos. Desde entonces se extendieron por todo el mundo enfermedades, sufrimientos, guerras, hambre, pobreza, envidia, ira. 

Pandora rápidamente cerró la caja y pudo impedir que saliese la Esperanza. Así fue sellado el destino de toda la humanidad. 

Los humanos a partir de entonces padecieron toda suerte de males y a pesar de todo, siguen conservando la Esperanza.

Cualquier semejanza con la trágica vida de Adán y Eva queda exclusivamente reservada a los intérpretes de la divinidad.

EL MITO DE PANDORA

Quizás por ello es que bautizaron a estos papeles con el nombre de Pandora, aunque puedan tener varias lecturas, una de ellas es que los humanos estamos predestinados solo para tener esperanzas y que los dioses siguen castigando a la humanidad desde un reducido y eterno Olimpo. 

En la actualidad los dioses se encarnan cada vez que quieren robar el fuego eterno que Prometeo nos distribuyó. 

Es notable que en esos papeles solo se destaquen algunos dirigentes políticos y gobernantes de países condenados a la furia del actual Olimpo, tan cruel como el de antaño.

Los empresarios que provocan el saqueo del planeta no son develados en esos papeles. O bien parecería que los periodistas son cuidadosos en hacerlo público. Quizás no desean correr el riesgo y castigo que le propinaron a Prometeo.

Esta caja de Pandora se asemeja más a una vendetta entre capos mafia que a una revelación libertaria.

Se parece más a una lucha intestina entre poderosos y no a un acto de justicia hacia el conjunto de la humanidad.

La comunicación mediática dominante y también muchos de la progresista ponen paños fríos diciendo que no es ilegal tener empresas offshore y depósitos en bancos de paraísos fiscales, afirman que lo ilegal es no declararlos como bienes tributables en los respectivos países.

Prefieren que aparezca como si fuera solo un problema de plata y no osan analizar que estas empresas y fondos son componentes del hambre, la pobreza y las guerras en nuestro planeta.

Es visible que la orientación de esos papeles está apuntada hacia la demonización de la política que actúa en los imperfectos sistemas democráticos.

Para los empresarios, el Estado es una simple herramienta productora de sus riquezas y con la actual concentración del capital monopólico ya no es necesario. 

El Estado es un aparato que aún en manos de la democracia capitalista, solo es un estorbo para sus objetivos de erradicar cualquier derecho humano. 

Para ellos la esclavitud es un estado fácil de lograr, pues hace tiempo descubrieron que sus empresas mediáticas logran mejor efecto y consentimiento que los barcos esclavistas de los siglos XVII y XVIII.

Estos escándalos son luchas domésticas entre bandas empresariales y allanan el camino para convencer sobre la inutilidad de “la política”. Por unanimidad dicen que ella tiene muchas palabras antes de producir un hecho, en tanto ellos son pragmáticos, no necesitan reflexionar acerca del bienestar humano, sólo actúan para “ganar dinero y poder”. “La política y el crimen son lo mismo” al decir de Michael Corleone en la película “El Padrino”.

La Caja de Pandora la abren cada tanto cuando necesitan un reajuste de cuenta entre ellos, como sucedió con el Lehman Brother, o la crisis del 2012 o los Panamá Papers. 

Parece que esta vez Pandora tuvo que emerger porque en el Olimpo financiero había demasiados dioses.

*Antonio Yapur - Ingeniero, ex Docente Universitario - Miembro del consejo editor de HoraCero

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