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Tito Mufarrege, militante de la vida

En respuesta a una nota publicada en un medio local sobre el concejal electo Saúl Perman, donde se lo compara con Tito Mufarrege, el autor de este artículo refuta tal paralelismo.

Opinión 22 de noviembre de 2021 Antonio Miguel Yapur*
TITO MUFARREGE
Tito Mufarrege, en la memoria histórica y popular de la ciudad

yapurComparar al candidato electo Saúl Perman con Tito Mufarrege es por lo menos un acto de injusticia no solamente hacia Tito sino, además, hacia la memoria histórica y popular de la ciudad de Santa Fe.

Perman refleja cómo un sector de la ciudadanía santafesina no cree ni respeta a muchos de los actuales dirigentes políticos. No solo de la ciudad de Santa Fe, sino de toda la Provincia.

El voto a Saúl Perman es un voto de hartazgo ciudadano que entre otras cosas, quizás está queriendo decir “total es lo mismo, es la misma mierda”, palabras estas que no son de mi autoría, sino que las extraje de un conjunto de opiniones populares pre y post electorales.

Una gran porción de concejales, diputados, senadores, intendentes, gobernador y sus opositores políticos, son meros voceros funcionales de los intereses económicos empresariales, sean provinciales o nacionales. 

En los estrados legislativos y ejecutivos se debaten cómo favorecer a los intereses provenientes de los sembradores de muerte como son los sojeros, los algodoneros, los ganaderos, los dueños de puertos privados, los contaminadores seriales de ríos, islas y montes, los narcotraficantes, tratantes de personas y podríamos decir otras calañas económicas para no olvidarnos de nadie.

Priorizan en la ciudad de Santa Fe la construcción de grandes torres edilicias que no las habitará nadie, pero “alientan esa inversión inmobiliaria” quizás por no decir la habilitación del lavado de dinero proveniente de las actividades “económicas” anteriores.

Mientras tanto, miles de santafesinos y santafesinas viven en ranchos de chapas sometidos al rigor de los veranos e inviernos.

Gobiernos que no investigan el origen del dinero de esos pocos, dinero que sume en la extrema pobreza a miles de santafesinos y se vanaglorian de ser “el gobierno” en silencio y de hecho de esos pocos.

El rol del Poder Judicial es, en este marco, el protector de las políticas empresariales en detrimento de la mayoría de un pueblo. En la provincia de Santa Fe tenemos en la Corte Suprema a “supremos” eternos, uno de ellos asumido por ser primo de un exgobernador ya fallecido, que su principal argumento político fue decir “a mi nadie me avisó” cuando se inundaba la ciudad de Santa Fe.

Una justicia que encarcela por años a pobres por robar una gallina, pero a los que roban una provincia entera, como Vicentín, les permite estar en libertad. Una justicia que encarcela al pobre que es vendedor de drogas pero que a los popes del narcotráfico les permite seguir construyendo altos edificios con el dinero de la muerte de un pobre.

Ese es el hartazgo que votó a Saúl Perman que no es más que un emergente de la sociedad neoliberal que han construido muchos dirigentes políticos actuales y que hoy son senadores, diputados, gobernadores, intendentes o concejales.

Ellos, las cúpulas de senadores, diputados, gobernadores, intendentes son los verdaderos detractores de la democracia, ellos creen que hacer política es el arte de lo posible. 

Para muchos de ellos una ley hay que “negociarla” y no consensuarla, negociar significa estudiar meticulosamente que no afecte a los intereses empresariales, aunque ella sumerja en la pobreza a miles de santafesinos.

Entonces no les tendría que asombrar que Saúl Perman sea concejal si de cualquier modo va a estar a la par de otros concejales cuyo único mérito quizás haya sido ser un graduado de la universidad, transformada en una sociedad anónima desde hace varios años. 

Esos son los detractores de la democracia, Saúl en todo caso es un emergente de esos dirigentes políticos. Pero comparar a este futuro concejal con Tito Mufarrege es un extremo acto de irrespetuosidad hacia él, Tito, y también hacia la memoria histórica de la ciudad. 

Tito no fue un “personaje” como lo quisieron comparar en un periódico, Tito fue un militante de la vida y fue una víctima del encierro sistémico manicomial.

Tito fue un luchador de principios en un momento del país donde te encarcelaban por tus ideas, te hacían desaparecer o, como le sucedió a él, lo encerraban en un manicomio.

A algunos nos picaneaban en la jefatura de policía cuando no encarcelaban, a él lo picaneaban con electroshock en un manicomio.

Pero jamás le oí decir a Tito algo diferente a su compromiso social, aunque a veces catalogaba el momento histórico de una manera polémica. 

En una de las tertulias que solía tener cuando a veces tomábamos un café en el bar de San Martín y La Rioja y, luego de recordarme meticulosamente de dónde yo provenía históricamente, solía decirme:
“Turco no te muestres tan zurdo porque los burgueses te van a encerrar como a mí”

Lucidez ¿no?

Antes de comparar a Tito con cualquier dirigente o emergente neoliberal actual, habría que promover la autocrítica y volver a la esencia de la democracia que es tomar decisiones políticas para el bienestar popular. 

Muchos dirigentes electos y no electos deberían ser fieles a la memoria popular para no errar en el presente.

Antonio Miguel Yapur - Escritor e integrante del Manifiesto Argentino

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