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Una plaza latinoamericana el Día de la Democracia

A pesar de la fuerte oposición, el Frente de Todxs logró dos multitudinarias convocatorias en apenas 23 días. La última, con la presencia de líderes latinoamericanos.

Noticias - Nacionales 12 de diciembre de 2021 Redacción
LA PLAZA
Crédito de foto: Ricardo Stuckert - El País Digital

Muy lejos del cimbronazo de las PASO y la crisis interna que hizo tambalear al Gabinete. La remontada en las elecciones generales de noviembre no le alcanzó para una victoria, pero le devolvió los aires de esperanza y fortaleció sus proyecciones políticas: el gobieno tuvo su gran festejo por el Día de la Democracia y de los Derechos Humanos con una Plaza de Mayo colmada.

Arriba, en el escenario, mostró unidad y le envió un fuerte mensaje al Fondo Monetario Internacional, en los discursivo y en lo simbólico. Una plaza soberana con acento latinoamericano.

Con tono incisivo y pedagógico Cristina Kirchner volvió a marcar el rumbo del debate político. "Ante las grandes adversidades, grandes acciones. Digámosle al Fondo que nos ayude", sostuvo la vicepresidenta, quien planteó pedirle al FMI que colabore para repatriar los dólares que se fugaron durante el macrismo. "Necesitamos que el Fondo nos ayude a recuperar de los paraísos fiscales, donde se han ido miles de millones de dólares en evasión, para que les paguemos".

Las palabras de CFK tuvieron varios destinatarios: "los giles que hablan en la TV", los libertarios, el radicalismo y el presidente Alberto Fernández, quien luego le respondió siguiendolé el juego y convirtiendo sus intervenciones en una especie de diálogo privado ante miles de personas.

"Presidente, comprométase que cada dólar que encontremos en el exterior se lo vamos a dar al Fondo, de los que la fugaron, que se la llevaron para no pagar impuestas. Que sea un puente de negociaciones", manifestó la exmandataria. Sus palabras se dieron el mismo día que el organismo informó "avances" en las conversaciones con el Gobierno nacional.

Cristina Kirchner dio una nueva demostración de la potencialidad de su figura en la coalición oficialista, en la escena política nacional y en el anclaje latinoamericano, que ayer se buscó fortalecer con la presencia de Lula da Silva y Pepe Mujica.

"Tranquila Cristina, no vamos a negociar nada que signifique poner en compromiso el crecimiento y el desarrollo social en la Argentina", respondió Alberto Fernádez en la recreación dialéctica con la vicepresidenta. Un presidente, que se mostró calmo y renovado, pronunció un discurso firme y en línea con los postulados de su antecesora: "La Argentina del ajuste es historia, no hay más posibilidad e que eso ocurra".

La promesa contundente y esperanzadora abre un interrogante necesario sobre su eventual concreción: ¿Es posible acordar el FMI sin que haya un ajuste?

Pero el mandatario tuvo otra destacable discurso unas horas antes y en otro lugar. La maquinaria mediática no lo reprodujo, pero merece aquí una cita. Durante su intervención en la Cumbre por la Democracia, organizada por el presidente estadounidense, Joe Biden, denunció que la OEA avaló el golpe en Bolivia perpetrado en 2019. “Democracia supone no intervención. La democracia es la mejor garante de la paz, la democracia no se impone ni con sanciones ni se impone por la fuerza", sentenció Alberto Fernández, que evidenció otra vez que el traje de defensor de la soberanía latinoamericanista sea, tal vez, el que más cómodo le quede.

Volviendo a la plaza del último viernes, la presencia de Lula, Pepe Mujica, y las Abuelas de Plaza de Mayo reeditaron los mejores tiempos de la Patria Grande y efectivizaron un gran mensaje democrático en un nuevo aniversario de aquel retorno que encabezó Raúl Alfonsín después de los años más oscuros de nuestra historia. "La década pasada, marcada por gobiernos progresistas y humanistas en la región, significó el mejor momento de la democracia de nuestra de nuestra querida América Latina", dijo en el ese sentido el expresidente de Brasil.

Otra vez la plaza como un sitio icónico en la política nacional. Como aquel 17 de octubre de 1945 que fundó una propiedad casi única de nuestro país de expresarse a través de la masividad del pueblo movilizado. La plaza, las plazas, como una canal de expresión bien nuestro. El pasado viernes fue para celebrar la democracia y para demostrar que ciertos liderazgos siguen vigentes por más que pase el tiempo y que pueden sentar posición ante los poderes económicos concentrados. Por más que a una parte de la sociedad le pese, el poder de las plazas no tiene fecha de vencimiento.

EL PAÍS DIGITAL / HORACERO

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