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¿Ucrania? No, ucronía...

¿Podemos imaginar qué podría haber sucedido si tras la caída del Muro de Berlín y la disolución de la URSS, Ucrania se hubiese mantenido como un baluarte comunista?

Cultura - Literatura 27 de febrero de 2022 Daniel Rafalovich*
LNA ROJA
¿Qué hubiera podido suceder si la historia fuera distinta?

RAFA 1Escribe Daniel Rafalovich*

Hace algunos años el escritor y ensayista Sergio Gaut vel Hartman, en una charla de Messenger, me desasnó sobre el rótulo “ciencia-ficción” que se suele aplicar a ciertas obras fantásticas. Me dijo que un nombre más correcto para definir el género sería el de “ficción especulativa”, ya que en la mayor parte de las obras encasilladas allí la ciencia tiene poco y nada que ver.

Un sub-género dentro la ficción especulativa es el de las ucronías: seguramente el más especulativo de todos ya que imagina un desarrollo de la historia si ciertos hechos no hubiesen sucedido de la manera en que sucedieron.

El término “ucronía” fue creado por Charles Renouvier en su obra “Ucronía: La utopía en la Historia”, de 1857 y su nombre viene del griego. Significa algo así como “no-tiempo” o “tiempo no existente”.

Podemos imaginar, por ejemplo, qué podría haber sucedido si tras la caída del Muro de Berlín y la disolución de la URSS, Ucrania se hubiese mantenido como un baluarte comunista. Y a partir de allí imaginar una historia muy diferente.

¿Qué hubiese sucedido en nuestra historia si Rosas vencía en Caseros y formaba una confederación con los caudillos federales provinciales? ¿Y si la Unión Democrática de la mano del embajador yanqui Spruille Braden le hubiese ganado las elecciones de 1946 a Perón? (Esta última es la ucronía favorita del diputado Fernando Iglesias, entre muchos otros). ¿ Y qué si Argentina hubiese ganado la guerra de Malvinas? Esto último es parte de la trama de “Máquinas como yo” del conocido autor inglés Ian Mc Ewan.

Dicen que el género se desarrolló particularmente a partir del siglo XVIII y que se puede denominar “novela histórica alternativa”, aunque fue desarrollada en abundancia también por el cine y la televisión.

Algunos célebres autores de ficción especulativa han transitado el camino de las ucronías: Robert Silverberg, en “Roma eterna” especuló sobre un mundo sin cristianismo. Y Harry Harrison, en “Al oeste del Edén” sobre un mundo en el que no se extinguieron los dinosaurios.

CHE - PINOCHET Y ALLENDE
Allende, Pinochet y Che Guevara juntos en una apasionante ucronía en el cómic chileno Metahulla

Dentro de las miles de obras ucrónicas editadas y filmadas se destaca “El hombre en el castillo”, de Philip K. Dick. El tema central (victoria del Eje en la II Guerra Mundial) ha sido ampliamente transitado, pero la calidad literaria de Dick marca una diferencia notable. En esta novela no sólo los aliados pierden la guerra sino que el territorio de EEUU es dividido: la costa oeste queda en poder de Japón y la costa este pasa a ser dominio alemán. En el centro hay una franja relativamente neutra. (Esto no es lo que se llama “spoiler”, desde las primeras páginas se sabe que ésa es la situación)

En la literatura argentina tenemos variados ejemplos: desde “La trama celeste”, de Adolfo Bioy Celeste, en la que el protagonista recorre diversos mundos paralelos: en uno de ellos Cartago venció a Roma.

Hasta Dalmiro Sáenz que en la efervescencia política de fines de los ’80 escribió “El día que mataron a Alfonsín” y “El día que mataron a Cafiero”. Reconozco no haber leído ninguno de los dos por un prejuicio mío relativo a lo que consideraba “oportunismo” de dichas novelas del querido Dalmiro.

La revista Barcelona editó el libro “Ucronías argentinas” escrito por los periodistas Javier Aguirre, Fernando Sánchez y Eduardo Bianco, en el que que se desarrollan varias historias (o contrahistorias).

En Chile se han escrito varias obras ucrónicas: en una de ellas, “Synco”, Augusto Pinochet no traiciona a Salvador Allende e impiden el golpe de estado de 1973.

Señalar muchos más ejemplos de ucronías excedería largamente el espacio de esta nota aunque debemos mencionar al conocido autor francés Laurent Binet y su libro “Civilizaciones” en el que, por ejemplo, el Inca Atahualpa, tras ser vencido por Huáscar emprende un viaje al norte. Llega al Caribe, en Cuba se anoticia de la existencia de un continente más allá del océano (previamente sabemos que Cristóbal Colón fue el único sobreviviente de su fracasada expedición) y el Inca se lanza al mar en busca de la “terra incógnita”.

Como la imaginación no tiene límites podemos pensar… ¿qué hubiese pasado con nosotros si un inescrupuloso empresario con un grupo de amigos y socios de negocios hubiese ganado las elecciones de 2015 y endeudado a la Argentina con el FMI en cifras escalofriantes?... Ah, perdón, ya estoy confundiendo ucronía y realidad. Buenas noches.

Daniel Rafalovich - Dirige Metapoesía y es columnista de HoraCero

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