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El eclipse total de luna se observó con curiosidad en casi todo el país

El eclipse total que tiñó de color rojizo a la Luna, fue el último evento astronómico de este tipo con observación óptima desde el Hemisferio Sur en lo que resta del año.

Sociedad - Ambiente 16 de mayo de 2022 Redacción
LUNA ROJA
Fotografía del fenómeno visto desde Buenos Aires - Télam

Una nutrida concurrencia de familias, aficionados, estudiantes y turistas observó anoche, con entusiasmo y curiosidad, en distintas zonas del país, el eclipse total que tiñó de color rojizo a la Luna, el último evento astronómico de este tipo con observación óptima desde el Hemisferio Sur en lo que resta del año.

Según lo publicado en National Geographic, la llamada Luna roja o Luna de sangre, es el fenómeno en el cual el satélite natural de la Tierra adquiere un tono colorado y que constituye uno de los más esperados eventos astronómicos de mayo.

La Luna se tiñe de rojo: ¿mito o realidad?

Pero, ¿realmente la luna se vuelve roja? La respuesta es no. Tal como explicó Beatriz García, directora del Observatorio Pierre Auger (Argentina) mediante videollamada con National Geographic, durante un eclipse lunar, se percibe desde la Tierra cómo se modifica el color de la Luna por causa de la incidencia de la luz sobre la superficie del satélite.

GENTE MIRANDO

A diferencia del Sol, que desaparece durante un eclipse, la Luna no queda cubierta por la sombra de la Tierra. 

“Lo que ocurre es que La Tierra se posiciona entre el Sol y la Luna, pero por el borde del planeta, la radiación que llega del Sol interactúa con la atmósfera y dicha luz, a la que llamamos ‘blanca’ y está formada por todos los colores, interacciona con las moléculas de aire, dispersándose y cambiando de dirección”, describió García.

Sin embargo, y continuando con la descripción de la especialista, no todos los colores se dispersan o cambian de dirección en la misma cantidad de grados. En ese sentido, el rojo sigue de largo, casi no se desvía de la dirección original, mientras que los otros colores sí lo hacen.

“Este fenómeno de dispersión de la luz es lo que da color al cielo, por eso se percibe celeste. Esto mismo hace que el Sol se vea rojo en el poniente”, ejemplificó la astrónoma.

En definitiva, durante un eclipse, la luz que pasa por la atmósfera de la Tierra sigue de largo e incide en la superficie de la Luna: “Por eso la vemos enrojecida, aunque no sería un ‘rojo sangre’ sino más bien un tono anaranjado”, aclaró García.

Por su parte,  Andrea Buccino, investigadora en el Instituto de Astronomía y Física del Espacio de la Universidad de Buenos Aires y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), quien también conversó con National Geographic a través de videollamada, explicó: “Solo llega la luz más roja, que es la que ilumina a la Luna”.

Fuente: National Geographic - Fotos Télam / HORACERO

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