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Quién fue la China María, la primera canillita argentina

La china María había nacido hacia 1850 en una familia de clase alta, pero tuvo que dedicarse a vender diarios en la calle para mantener a su familia. Aquí una reseña de ella.

Cultura - Historia 15 de junio de 2022 por Daniel Rafalovich*
CANILLITA
El apelativo “canillita” fue impuesto por el autor uruguayo Florencio Sánchez

RAFA 1Escribe Daniel Rafalovich*

Estoy escribiendo este artículo en una notebook para HoraCero, un diario digital. Y este sencillo acto significa que hay todo un mundo que está terminando y otro que nace. No es la primera vez en la historia que suceden cambios semejantes. Ya en la revolución industrial de hace dos siglos cambió rotundamente el modo de producción y muchos trabajos mutaron o desaparecieron.

Pero enfoquémonos: hasta hace más de 20 años era muy común el trabajo de repartidor de diarios (y a veces de revistas). Quienes no somos “millenials” recordamos que en ciertos puntos de la ciudad se reunían hombres con sus bicicletas, temprano en la mañana o a últimas horas de la tarde esperando la llegada del camión de reparto que traía los diarios recién impresos. Cada uno tomaba el paquete correspondiente e iban a repartirlo o a vocearlo a distintos puntos de la ciudad.

Cuando niño, en las tardes de verano, sentado en el umbral de mi casa luego de la caída del sol, esperaba la llegada de don Pantaleón Román, que había abandonado su puesto de diarios y revistas de San Jerónimo y Primera Junta para repartir el vespertino local.  Se lo escuchaba  vocear el diario desde 3 o 4 cuadras antes, ya que además del reparto a los suscriptores confiaba en la venta ocasional, callejera.  Al llegar, si me veía en la puerta tiraba el diario como para que yo lo atajara. Si no estaba, lo arrojaba desde la calle al zaguán con una puntería digna de Michael Jordan.

Ahora vayamos al punto: a comienzos del siglo XX en Buenos Aires existían siete diarios: El País, El Diario, El Tiempo, La Nación, La Prensa, La Tribuna y la Razón. Y había cientos de “canillitas” que salían a venderlos. Recordemos, el apelativo “canillita” fue impuesto por la obra homónima del autor uruguayo Florencio Sánchez y hace referencia a las piernas extremadamente delgadas del chico protagonista. Sin embargo, había una mujer canillita ya en esos tiempos: la China María.

María Honoria Elías había nacido hacia 1850 en una familia de clase alta si bien no oligárquica. Su padre fue el general Olayo Elías y la casa familiar estaba en el barrio de San Telmo. María se casó con alguien de apellido Isola, de quien se desconocen más datos. Lo cierto es que tuvieron cuatro hijos y María enviudó muy a comienzos del siglo XX sin tener estudios ni oficio. La necesidad de supervivencia y la crianza de los hijos la llevaron a dedicarse a vender diarios en la calle. Dicen que pasaba las noches en los zaguanes de alguna imprenta para ser la primera en anunciar los titulares de los diarios temprano en la mañana.

PUESTO

La China María tuvo puestos en distintos puntos del sur de la ciudad y finalmente terminó frente a la Casa de Gobierno, siendo quien le vendía diarios a varios presidentes, desde Victorino de la Plaza hasta Hipólito Irigoyen. Aunque pasó momentos de muchos apremios económicos, cuando podía llevaba a su casa a otros chicos canillitas para darles un plato de comida, sin privarse de aconsejarlos y prevenirlos sobre los riesgos de la vida en la calle.

Hacia 1907 hubo un movimiento de protesta que nació en los conventillos de La Boca y San Telmo y se extendió al resto de la ciudad y a muchas ciudades del llamado interior del país. El movimiento era contra los abusos de los dueños de conventillos y pensiones que habían aumentado bruscamente los precios de los alquileres. El movimiento fue encabezado básicamente por obreras y amas de casa. Y la China María participó activamente en la Huelga de Inquilinos junto a dos conocidas militantes anarquistas: Juana Rouco Buela y Virginia Bolten.

Por cierto, la China María era muy querida y respetada en el ámbito de los conventillos, ya que se dedicaba a organizar las fiestas de carnaval y los bailes que unían a la población mayormente proletaria, criolla o inmigrante, que habitaba en esas condiciones precarias.

A fines de los años ’20, cercana a cumplir 80 años, la China se retiró de su actividad. En 1930 aceptó por primera vez ser fotografiada y así apareció su imagen, borrosa, en el diario La Razón.

LA CHINA

En 1934 falleció nuestra homenajeada. En el hospital público, donde se congregaron decenas de canillitas a darle su adiós y agradecerle su ejemplo. Luego, bastante después, hubo por cierto otras mujeres canillitas. Pero hoy la rescatamos a la pionera, la China María, una mujer valiente y solidaria en tiempos duros.

*Daniel Rafalovich dirige el sitio Metapoesía / Columnista de HoraCero

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