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EL FALSO ESPEJO - HORACERO

Espejito, espejito...

Antonio Miguel Yapur*
Opinión 01 de octubre de 2022

Dice el autor de esta columna de opinión, "El espejo puede llegar a ser la memoria y la historia proyectada hacia el presente. Puede ser un predictor de sucesos".

Refugio de la tormenta II: Rock en dictadura

Daniel Rafalovich continúa situándonos en la historia del rock nacional como "refugio de la tormenta" que también transita los tiempos difíciles de la dictadura sanguinaria.

Cultura - Música 10 de agosto de 2022 Daniel Rafalovich*
SUI GENERIS - HORACERO
Nito Mestre y Charly en el Adios Sui Generis

RAFA 1escribe Daniel Rafalovich*

El 5 de septiembre de 1975 la banda Sui Generis se separaba con dos conciertos en el Luna Park. Ya eran tiempos oscuros: la represión (no sólo a las organizaciones guerrilleras sino a sindicatos, comisiones gremiales, estudiantes, militantes políticos no-armados) era cada vez más desembozada.

El hecho multitudinario generado por el grupo liderado por Charly García parecía (al fin) la entrada del rock al terreno de la masividad. Pero en la práctica fue un evento bastante aislado. Casi inmediatamente Charly presentó su nueva banda: La Máquina de Hacer Pájaros (nombre tomado de una historieta del dibujante humorístico Crist) y lo cierto es que los conciertos de la nueva banda no fueron lo que se dice multitudinarios.

Aquí, en la ciudad de Santa Fe, el tradicional festival folklórico de Guadalupe se diversificó y, en febrero de 1976, tuvo una noche dedicada al rock: el evento era organizado por la municipalidad con el apoyo del cura Edgardo Trucco de la Basílica de Guadalupe y las entradas eran más que populares. En la noche dedicada al rock actuaron: Moris que, pronto a ir a radicarse a España, ofreció casi una hora de rock and roll, la sorprendente banda progresiva Crucis en un concierto inolvidable y, como “sorpresa” apareció Charly García con su banda (aún sin nombre definitivo) tocando parte de su nuevo material.}

CRUCIS - HORACERO
La banda progresiva Crucis actuó en el último recital de Guadalupe

Poco más de un mes después se produjo el golpe que dio comienzo a la sangrienta dictadura cívico-militar.

El rock, que estaba consolidándose como fenómeno masivo, se replegó sobre sí mismo. Varios referentes se fueron del país (Miguel Cantilo, Roque Narvaja, el grupo Aquelarre a España, Billy Bond y Claudio Gabis ya estaban en Brasil) y los conciertos eran un lugar de encuentro tan necesario como riesgoso. Te encontrabas con tus pares, disfrutaban de la misma música pero podían llevarte en cana a la entrada o a la salida. Por nada, se sabe: ”averiguación de antecedentes”, un eufemismo por intimidación. Una noche de calabozo y ni hablar si el detenido tenía un cigarrillo de marihuana en el bolsillo.

En cuanto a la música en sí hay que decir que había variedad y calidad: Luis Alberto Spinetta estaba en la última etapa de su banda Invisible, que se separaría para dar lugar a nuevos horizontes para Luis más influenciados por el jazz rock de Weather Report o Pat Metheny. La Máquina de Hacer Pájaros de Charly, una banda claramente progresiva, editó dos espléndidos discos que muchos consideran de lo mejor de García en toda su carrera, pero no tuvo un gran éxito a nivel comercial. Arco Iris se había separado: Ara Tokatlian quedó sosteniendo el nombre de la banda, inclinada totalmente hacia el jazz, mientras que Gustavo Santaolalla, el otro referente de Arco Iris, armó una banda llamada Soluna, que cultivaba el folk-rock. Posteriormente tanto Santaolalla como Tokatlian emigrarían hacia Estados Unidos.

MORIS
Moris, pionero del Rock en Argentina, también actuó en Guadalupe

Entre el ’76 y el ’80 surgieron numerosas bandas tan buenas como efímeras. Por citar algunas: Aucán, una banda orientada hacia la fusión con elementos fuertemente folklóricos. Rayuela, rock progresivo muy virtuoso, con piano y saxo al frente. Bubu, que agregaba elementos teatrales en su operita-rock Anabelas con la voz de Miguel Zavaleta. Litto Nebbia alternaba discos de su trío con trabajos solistas. Espíritu y fundamentalmente Crucis sostenían la bandera del rock progresivo. Los dos discos de Crucis son hoy considerados a nivel mundial como altos exponentes del prog-rock. Alas hacía una fusión de jazz–rock con influencias de la nueva música de Buenos Aires bajo la conducción de Gustavo Moretto. Allí llegó al disco por primera vez un jovencísimo y talentoso bajista llamado Pedro Aznar.

En el mal llamado “interior” del país proliferaban también las bandas que, con escasísima difusión y casi nula llegada a los sellos discográficos con base en Buenos Aires, se basaban en el tradicional  boca a boca para llevar gente a sus conciertos. De este período es la excelente banda tucumana Redd, bastión del rock progresivo y con letras que decían cosas a quien supiese oír con su disco “Tristes noticias del Imperio”.  En Rosario  estaba otra banda legendaria: Pablo el Enterrador, en la que tocaban Rubén Goldín y Lalo de los Santos. Y de la misma ciudad era Irreal, banda en la que asomaba un cantante joven, pelilargo y carismático llamado Juan Carlos Baglietto. Santa Fe tuvo sus buenas bandas: una de ellas, Agnus, llegó al disco de forma independiente.

El llamado “rock pesado”, con Pappo a la cabeza  seguía manteniendo su circuito de fanáticos a puro blues y rock, Vox Dei ya militaba en las grandes ligas y grabó varios discos de dispar calidad y aceptación en el sello CBS. El Reloj tocaba, grababa y experimentaba. Siendo originalmente una banda de hard rock puro, muy influenciada por Deep Purple comenzó a incorporar elementos sinfónicos y jazzísticos.

EXPRESO IMAGINARIO
Portada del número 2  de la revista El Expreso Imaginario, dirigida por Jorge Pistocchi

Una nota aparte merecen las revistas y fanzines especializados, baluartes de la difusión rockera: la tradicional revista Pelo informaba de todas las novedades y movimientos en el ámbito local e internacional. La aparición de Mordisco y luego su continuadora, Expreso Imaginario significaron una apertura hacía temas no específicamente musicales. Allí se difundía todo un corpus de cultura “alternativa”: lecturas, teatro, civilizaciones ancestrales, ambientalismo y muchas otras yerbas convivían en “el Expreso”, que subsumió a la vieja Mordisco como su suplemento de rock. Y decenas de revistas subtes, fanzines, folletos de poesía y música se editaban en todo el país. En Santa Fe tuvimos a Mensaje, Invisible, Pleamar, Peldaño, todas ellas abiertas a nuevas alternativas culturales y de pensamiento. Un canal para muchxs jóvenes que no tenían otro medio para expresarse.

Mientras tanto, ya sabemos, en la Argentina la siniestra dictadura llevaba a cabo su sistemático plan de exterminio para facilitar el “trabajo fino” de los Martínez de Hoz y compañía. ¿El rock contestaba de alguna manera a esa realidad que se filtraba, se rumoreaba, se trataba de tapar pero asomaba? Lo veremos en la próxima nota.

*Daniel Rafalovich, poeta y escritor - Dirige Metapoesía / Columnista de HoraCero
 

 

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