¿Cómo fue el Manzanazo en Santa Fe? una crónica en primera persona

Hace 50 años, Santa Fe vivió una prolongada y combativa huelga de los empleados y empleadas municipales, este momento de nuestra historia fue conocido como "el manzanazo".

Cultura - Historia 28 de noviembre de 2022 Daniel Rafalovich*
MANZANAZO
Imagen de archivo - Gentileza

RAFAEscribe Daniel Rafalovich*

El año 1972 fue extremadamente agitado en la ciudad de Santa Fe: la dictadura de Lanusse mostraba signos de agotamiento y las luchas populares avanzaban en distintos frentes. Perón estaba pronto a decidir su primer retorno, lo que impulsó la campaña conocida como “Luche y vuelve”, el peronismo comenzaba a realizar actos públicos como los del 16 de junio y el 17 de octubre en el salón de la Unión Ferroviaria y la Juventud Peronista comenzaba un proceso organizativo a nivel nacional que culminaría en el congreso realizado en Santa Fe.

Este congreso tuvo su coronación con un acto multitudinario realizado en la cancha de Unión a mediados de noviembre, con una concurrencia de cerca de 10 mil militantes. Las organizaciones armadas intensificaban su accionar mientras la dictadura de Lanusse buscaba su continuismo a través de elecciones amañadas y, ante la presión popular, convocando a comicios en los que podría participar el peronismo pero no su líder por una cláusula proscriptiva.

Pero desde comienzos de ese año la ciudad de Santa Fe fue testigo de dos luchas de reivindicaciones significativas, movilizadoras y triunfantes: a) La lucha de los estudiantes secundarios por la obtención del medio boleto estudiantil -a la que me referiré en una próxima nota- y b) la prolongada y combativa huelga de los empleados y empleadas municipales de la ciudad por la equiparación salarial y contra lo que se llamaba “carestía de la vida”. Esta lucha dio lugar al llamado “manzanazo”.

A comienzos de año lxs municipales santafesinos consiguieron la equiparación salarial con sus compañerxs de Rosario, pero la iniciativa fue vetada por el gobernador militar de la provincia, Guillermo Sánchez Almeyra. El gremio, presionado por sus bases, comenzó con una serie de paros parciales por sector, medida que se fue extendiendo con el correr de los días hasta dejar a la ciudad al filo de una crisis sanitaria.

Desde el 10 de junio el paro se hizo general. Se sucedían las reuniones entre el gremio municipal ASOEM y y la representación del intendente Conrado Puccio sin ningún avance y con un creciente estado de movilización que trascendió largamente al gremio y se extendió por amplios sectores de la sociedad. El 21 de junio el intendente de facto fue “renunciado” y reemplazado por el Coronel Francisco Sgabussi, subjefe de la policía provincial. Lejos de solucionarse el conflicto se agravó y finalmente la CGT local declaró paro general para el día 30 de junio. Tuvo un amplísimo acatamiento. Esa mañana diversas columnas de manifestantes intentaron avanzar hacia la sede de la Municipalidad y, ante la represión policial formaron barricadas. Fui testigo del apoyo de parte de la población a los manifestantes: muchos vecinos arrojaban objetos contundentes a las fuerzas represivas desde las ventanas altas o terrazas de sus casas.

REDORTE DE DIARIO - HORACERO

Luego del mediodía el eje de la lucha se trasladó a los barrios populares del oeste de la ciudad. En Villa del Parque, barriada de tradición combativa y donde actuaba el cura tercermundista Osvaldo Catena, se instaló una gran olla popular. Recuerdo haber llegado a una zona llamada “El triángulo”, limítrofe con Villa del Parque, en el momento en que arribaban al lugar camiones del ejército. El interventor Sgabussi había reclamado la intervención militar en la represión.

Recuerdo que me acerqué a una casita donde un grupo de vecinos estaba reunido viendo el tenso panorama. Apenas bajaron las tropas de los camiones un grupo de pibitos de 10 a 12 años comenzaron a tirarles una lluvia de piedras. Los militares comenzaron a disparar sus armas, ignoro si balas de goma o perdigones. El dueño de la casa desde la que mirábamos, preso de una justificada furia, fue al interior de la vivienda a buscar una pistola que poseía para responder a los proyectiles militares. Entre varios vecinos pudieron contenerlo. Ante la imposibilidad de llegar al lugar de la olla popular me retiré mientras un soldado me apuntaba hasta que doblé por una calle paralela a una de las vías que cruzan el barrio.

Al rato, un grupo de vecinos detuvo un tren de carga cuyos vagones transportaban manzanas. La carga fue prontamente repartida, en parte para consumo de los mismos vecinos, en parte para la olla popular y buena parte como proyectiles para enfrentar a la represión. De aquí surgió rápidamente el nombre de esta lucha popular: “el manzanazo”-

Al acercarse la noche se produjeron diversos enfrentamientos, fue tiroteado el frente de la comisaría del barrio Santa Rosa de Lima y el clima era de enorme tensión. No solamente actuaban los empleados municipales y sus familiares sino también diversas organizaciones políticas combativas. Se multiplicaron las ollas populares. En esos días los estudiantes de mi escuela salimos (sin permiso de las autoridades, por supuesto) a recorrer la zona cercana pidiendo a los vecinos alimentos para las ollas populares. Al volver con las numerosas donaciones obtenidas nos encontramos con la escuela cerrada y un jeep policial en la puerta. Dejamos las provisiones en una garita ferroviaria situada a pocos metros y nos comunicamos con gente vinculada a la huelga para que fuesen a retirarlas.

Al tercer día se llegó a un acuerdo con el municipio por el que se  igualaba el régimen salarial con el de la administración provincial más una bonificación. No se aplicarían sanciones ni se descontarían los días de huelga.

No me extenderé en las internas sindicales que afloraron durante el conflicto. Sólo vale recordar este hecho conocido como el “manzanazo”, que involucró  a gran parte del pueblo santafesino en la resistencia contra la dictadura y fue, en fin, una lucha ganada.

“A las ametralladoras de la fuerza de ocupación le respondimos con piedras y manzanas, durante todo un día y una noche” (Testimonio de un participante, rev “Antropología del 3er mundo”-1972)

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Daniel Rafalovich, coordina el sitio Metapoesía - Columnista de HoraCero

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