Para poner en valor al Socialismo

Nacionales 25 de febrero de 2018 Por
El socialismo hizo un acto en Rosario para relanzar su gestión y pensar el futuro político de esta fuerza que ya lleva varios períodos gobernando la provincia.
lifschitz
Miguel Lifschitz decidió relanzar su gestión en un acto partidario

El socialismo santafesino se concentró el viernes pasado en el salón Metropolitano de Rosario para relanzar su gestión de gobierno, pero también hacer frente al nuevo marco de alianzas que deberá tejer si quiere participar con ciertas chances de ganar en las elecciones del año que viene.

En tono profético, Miguel Lifschitz, único orador en el acto, dijo: "Yo creo que Santa Fe tiene un destino y que debe liderar el cambio en Argentina". En las butacas lo escuchaban atentamente sus predecesores: Binner y Bonfatti. También las más de tres mil personas, entre simpatizantes y funcionarios, que estaban allí presentes.

Se podría decir que más allá de hablar sobre los logros de su gestión al frente del Ejecutivo provincial, hubo un eje que no pudo dejar de lado y sobre el que insistió: la reforma constitucional. Es que este es el tema en el que se le va la vida política, porque sin ella no podría aspirar a un segundo mandato como gobernador.

La oposición lo sabe, por eso no le da el aval para que pueda avanzar con el proyecto. Lifschitz, refiriéndose a este sector, sin dar nombres, los acusó de conservadores e hipócritas. Fueron las palabras más fuertes pronunciadas durante todo el mitin. Un acto que había comenzado de manera muy cordial, subiendo al escenario personas que dieron testimonios sobre cómo se habían favorecido con los programas que implementa el gobierno en Santa Fe. Una performance de ciudadanos comunes que últimamente los gurúes del marketing político aconsejan poner de relieve.

No faltaron en las palabras del Gobernador reclamos al gobierno nacional para que deje de privilegiar con recursos al Gran Buenos Aires y distribuya con equidad en las provincias.

Con un tono que siguió siendo admonitorio, Miguel Lifschitz dijo: "El 2019, para mí, y también para ustedes, es un punto de llegada y a la vez un punto de partida. Lo pienso de las dos maneras. En lo personal y en lo político. Vivimos tiempos de transformaciones". Por último fue mas enfático cuando profirió que "El futuro es progresista, social y profundamente democrático. Yo creo que Santa Fe tiene un destino. Qué debe liderar el cambio en Argentina".

Los socialistas que esgrimen la consigna "ni ajuste ni corrupción" para diferenciarse del kirchnerismo pero también de Macri, escucharon de la boca del propio gobernador críticas y cuestionamientos a las políticas económicas de Cambiemos. Avanzando sobre el tema de la reforma a la Carta Magna de la provincia y conociendo la postura de la oposición, jugó al límite argumentando que está dispuesto a renunciar a la chance de una reelección con tal de concretarla. "Que la oposición no ponga como excusa la reelección del gobernador. Si ése es el problema, se resuelve fácilmente, con una cláusula transitoria que lo impida", aseguró.

El gobernador sabe que será muy difícil encontrar la llave que permita avanzar sobre esta reforma tantas veces insistida, pero también conoce que no es la única dificultad del momento. Pesa otra sobre los hombros del socialismo santafesino y es transversal a todos sus sectores internos, los más dialoguistas y los intransigentes: cómo conformar una alianza que les permita continuar en el poder más allá de quiénes sean los candidatos.

Aunque el perfil de los posibles protagonistas en la contienda electoral también tiene insidencia en este armado: Lifschitz sigue soñando con una fuerza que aglutine a los sectores de la izquierda aunque sean sólo testimoniales, en cambio Bonfatti sabe que para ganar hace falta contar los votos y para eso no vería mal la integración de un Frente con sectores del peronismo.

Las cartas todavía no están echadas, pero la partida tampoco puede retrasarse mucho más.

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