Ajuste fiscal, Fondo Monetario Internacional y Educación

Economía 11 de junio de 2018 Por
Para implementar los recortes presupuestarios en la educación pública que impone el endeudamiento con el FMI, necesitan desacreditarla. Para ello, están utilizando en estos días las tapas de los principales medios de comunicación, que forman parte de la alianza gobernante y que fielmente reproducen pasquines locales.
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Las recetas del FMI ajustarán la inversión en Educación

Por Alberto Papini*

El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional tiene una condición que ni este organismo ni el Gobierno Nacional esconden: “la intención de una importante reducción del gasto público”. Recibirán menos recursos por este motivo, las jubilaciones nacionales, la obra pública y la educación.

En el caso de obra pública y transferencias a provincias, el medio es directo, se disminuirá la contratación de obra pública nueva, es decir, menos obras públicas licitadas (menos escuelas, edificios de salud, cloacas, e infraestructura en general) y menores aportes a las provincias por parte del Tesoro Nacional.

En el caso de jubilados y del sector educativo, el mecanismo es indirecto, provocada la devaluación, ésta se traspasa en aumentos de precios y por ese medio se licúan los ingresos reales de los jubilados, que ya sufrieron la modificación de su fórmula de ajustes, a partir de este año. Por su parte, los docentes están luchando por una paritaria con techo, que seguramente disminuirá sus salarios en términos de poder adquisitivo.

Para implementar esta política, el gobierno necesita desacreditar a los trabajadores de la educación y desprestigiar la educación pública. Para ello, están utilizando estos días las tapas de los principales medios de comunicación, que forman parte de la alianza gobernante y que fielmente reproducen pasquines locales.

En este sentido, esta semana el anuncio fue que: en las Universidades Nacionales solo se reciben el 25% de los ingresantes ¿qué intentan decir o qué pretenden que piense la población? ¿que es ineficiente y que su gasto no se refleja en producción medida por cantidad de egresados? Es decir, la campaña de desprestigio está instalada…

Ahora bien, este anuncio debe ser debatido, puesto que si solo el 25% egresa no significa que quienes no terminaron sus estudios no hayan incorporado valor agregado a sus capacidades o habilidades. En los medios actuales, agencias y consultoras que realizan búsqueda de trabajadores para las empresas, por lo general se solicita: “Preferentemente, estudiante avanzado de tal carrera universitaria; estudiante de tal carrera que tenga aprobada tal o cual asignatura; etc.". Es decir, no buscan egresados sino personas que se formaron en la universidad y lograron conocimientos suficientes que las habilitan para las funciones de esa empresa, y que no necesariamente deben ser de un graduado.

Recuerdo hace cuarenta o cincuenta años, la diferencia que existía entre la población que no sabía leer ni escribir y las personas que habían ido hasta tercer grado de primaria y que habían aprendido a sumar, restar, alguna otra operación básica, y fundamentalmente, leer y escribir. ¿Era lo mismo no saber leer y escribir qué hacerlo, aunque no haya terminado la primaria para sus posibilidades laborales y su desempeño? ¿Haber enseñado a leer y escribir sin haber terminado la primaria implicó hacer un gasto ineficiente e innecesario?

En las encuestas y censos aún hoy se pregunta: “secundaria completa, secundaria incompleta, terciaria, terciaria incompleta” ¿Qué sentido tiene preguntar terciaria competa o incompleta? ¿Es lo mismo tener secundaria que terciaria incompleta? No, no es lo mismo, por ello se pregunta en censos y en entrevistas laborales en forma diferenciada, por niveles educativos y además completos o incompletos.

La peor mentira puede llegar a ser una información incompleta (como la tapa de algunos diarios, que no lo dicen todo), y el neoliberalismo que vive de vender ilusiones, promesas y engaños que nunca se cumplen. Hoy quieren confundir sobre la función de las universidades y la educación, reduciendo el gasto educativo para “honrar la deuda con el FMI”, privatizar y hacer negocios con Lebacs a costa de eliminar un derecho del pueblo argentino, el derecho a una educación pública gratuita.

*Docente Universitario y Economista / HoraCero