Sebastián Premici presentó su libro sobre Santiago Maldonado en Santa Fe

Evento 06 de agosto de 2018 Por
El libro que desmonta la trama de complicidades detrás de la “versión oficial” a través de una minuciosa investigación periodística que recorrió los expedientes judiciales, adentrándose en el territorio de una región trágica y rebelde, se presentó en Estación Palabras.
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El libro sobre Santiago Maldonado

El ciclo de entrevistas con público que organiza SADOP Santa Fe, contó con la presencia de Sebastián Premici como invitado, quien vino a presentar su libro "Santiago Maldonado, un crimen de Estado". La entrevista y presentación del libro se llevó a cabo en El Solar de las Artes, 9 de Julio 2955.

A un año de la desaparición forzada de Maldonado, el libro de Premici publica un seguimiento y análisis detallado sobre caso, el momento de la represión y el encubrimiento posterior por parte del juez Otranto y Gendarmería.

PREMICI
Reproducimos parte de una nota de Adrián Murano, publicada en Zoom:

"Sebastián Premici fue de los primeros periodistas en advertir que un joven había desaparecido en la madrugada del 1 de agosto, durante una represión a una Pu Lof ubicada en un campo de la familia Benetton, en las afueras de Esquel. Su alerta se viralizó en las redes como anticipo de lo que finalmente ocurrió: el caso Santiago Maldonado se convirtió en un símbolo de la espiralización del accionar represivo del Estado al mando del PRO.

Por cercanía geográfica -Premici vive en Santa Cruz, desde donde edita la agencia de noticias patagónica Cadena del Sur- y, sobre todo, por inquietud profesional, el periodista se dedicó durante un año a seguir cada detalle del caso. El resultado de sus observaciones y pesquisas tomó forma de libro: “Santiago Maldonado, Un crimen de Estado” (Acercándonos Ediciones). El título ofrece una primera conclusión. Para Premici, Santiago -quien luego de un mes de intensa búsqueda apareció flotando en el río donde se lo vio por última vez-, fue víctima de un crimen de Estado.

¿Qué motiva la afirmación del título?

-Las evidencias que hay en la causa. Santiago fue víctima de un crimen de Estado, en principio, por la planificación de la represión. Esta construcción de un supuesto “enemigo interno” comienza en febrero del 2016, cuando (Patricia) Bullrich mantuvo una reunión con empresarios de la Patagonia que le reclaman mano dura hacia los mapuches. Una suerte de pedido de represión para garantizar la seguridad jurídica de los empresarios de la zona, nucleados en sociedades rurales de Neuquén, Bariloche, Esquel. Ese entramado siguió con (Pablo) Nocetti haciendo inteligencia en la región, que emitió un primer informe sobre la RAM en agosto de 2016. Allí se ponía ya el eje en la figura de Facundo Jones Huala. Luego ocurrió la represión de enero de 2017 como antesala del horror de todo lo que vino en agosto. Y no sólo la represión, sino el armado de varias causas judiciales, el plantado de pistas dentro del expediente. Después está lo que sucedió con Santiago desde el 31 de Julio, con Nocetti en una reunión en Bariloche con fuerzas de seguridad, impartiendo la orden de cómo tenían que actuar. Ahí se les dijo a las fuerzas federales que el poder jurisdiccional de los jueces quedaba subsumido a una decisión del Poder Ejecutivo, es decir: la orden del ministerio era avanzar por sobre la comunidad. Ya no alcanzaba con desalojar una ruta, sino que había que apresar a todos lo que ellos consideraban y consideran mapuches terroristas.

¿El operativo policial fue una provocación?

-Mirá, la ruta se desaloja o despeja a las 3:30 de la madrugada de ese 1 de agosto. Aún así se quedan agazapados en las inmediaciones para poder reprimir. Tuvieron la oportunidad, luego de crear un hecho de flagrancia, provocando a los mapuches con la persecución de un auto que salía de la Pu Lof. Y a partir de ahí avanzaron. Eso para mí constituye una primera planificación. La segunda tiene que ver con el encubrimiento del gobierno nacional sobre lo que sucedió en esa cacería que duró 8 minutos, donde lo primero que dijo Bullrich y otros funcionarios fue que no habían llegado gendarmes al río, que no habían llegado vehículos cerca de la pendiente, que no habían disparado… Bueno, se probó que todo eso era falso: si llegaron al río, si dispararon, los vehículos ingresaron y fueron mucho más allá de la altura de la casilla de la guardia de la Pu Lof. A esas mentiras planificadas se le sumó el rol de Gonzalo Cané como el gran prestidigitador del juez Otranto, que le fue marcando el camino y lo que tenía que hacer dentro de la causa judicial. Y Daniel Barberis como gran guionista de los gendarmes, el encargado de unificar la voz de los gendarmes para evitar contradicciones, que si bien las hubo, se hizo un trabajo para evitarlo. Por esa planificación de la represión y el encubrimiento posterior es que considero que fue un crimen de Estado."

La nota completa en revista Zoom.