El Golpe del '55 y la "fusiladora"

Historia 16 de septiembre de 2018 Por
En 1955, grupos golpistas de las tres armas lanzaron una rebelión concertada contra el gobierno de Perón, autodenominada "Revolución Libertadora" que después de tres días de enfrentamientos, durante los cuales murieron unas 4.000 personas. Para la historia "no oficial" fue llamada la revolución fusiladora.
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El golpe sangriento que derrocó a Perón

Unos meses antes del Golpe, el 16 de junio de 1955, elementos golpistas de la Armada argentina y de su sección aérea lanzaron una rebelión en Buenos Aires (bombardeo de Plaza de Mayo). Sin embargo, el Ejército se mantuvo leal al gobierno constitucional y el levantamiento fue pronto sofocado. En las semanas siguientes aumentó la tensión a medida que distintas facciones dentro del gobierno y de las Fuerzas Armadas tomaban posiciones.

Finalmente, el 16 de septiembre de 1955, grupos insurgentes golpistas de las tres armas lanzaron una rebelión concertada, autodenominada la "Revolución Libertadora" después de tres días de enfrentamientos, durante los cuales murieron unas 4.000 personas, Perón se vio obligado renunciar y se refugió en una cañonera paraguaya anclada en el puerto de Buenos Aires. El 20 de septiembre, el líder de los golpistas, el general de división Eduardo Lonardi, asumió la presidencia provisional, prometiendo restablecer la democracia. Desde el balcón de la Casa Rosada expresó en su discurso que no habría ni "vencedores ni vencidos" y que el régimen instaurado duraría lo mínimo necesario para reorganizar el país. Eduardo Lonardi fue presidente por pocos meses debido a que no hizo un corte duro con el peronismo. Perón se marchó al exilio, primero a Paraguay y posteriormente a Venezuela, República Dominicana y España.

La "fusiladora", triunfante en setiembre de 1955 se extendió hasta 1958, fecha que asumió nuevamente un presidente elegido por sufragio popular, Arturo Frondizi.

Pero en esos tres años se sucedieron en la presidencia Nacional el General Eduardo Lonardi y el General Pedro Eugenio Aramburu. En ambas Presidencias el Almirante Isaac Rojas ocupó el cargo de vicepresidente con una Junta Consultiva, integrada por representantes de los partidos opositores al peronismo.

El Golpe de Estado de 1955 fue presentado ante la opinión pública como la recuperación de la tradición republicana, iniciada en la Revolución de Mayo de 1810, frente al gobierno de Perón caratulado de "Segunda Tiranía". La primera, según el pensamiento liberal, había sido el gobierno de Juan Manuel de Rosas.

EXILIO
La dirigencia gremial comprometida con el gobierno depuesto renunció y fue reemplazada por una nueva, también de tendencia peronista. En un principio no se intervino la C.G.T., tratándose de buscar un acercamiento con sus líderes.

El Congreso Nacional se disolvió; las provincias fueron intervenidas; a los miembros de la Corte Suprema de Justicia se los dejó cesantes; se creó una Comisión Nacional de Investigaciones destinada a actuar contra el peronismo.

La política de Lonardi, respaldada por ultracatólicos y nacionalistas, despertó la oposición de quienes reclamaban medidas más duras y nada conciliadoras. Un golpe interno en las Fuerzas Armadas, determinó el día 13 de noviembre su reemplazo por el General Pedro Eugenio Aramburu como presidente provisional de la Nación, asociado al Almirante Isaac Rojas, nuevamente como vicepresidente.

El sociólogo e historiador Julio Godio en su estudio “La caída de Perón, de junio a setiembre de 1955“, escribió: “Para entender el año 1955 lo principal es desistir de ‘rehacer’ la historia. Nada ‘faltó’ en 1955. Estuvieron allí todos los que tenían que estar y se comportaron como tenían que hacerlo. El golpe reaccionario dividió al país en peronistas y antiperonistas”. Algunos medios hoy en día dirían que se generó "la grieta".

Según el citado autor, el derrocamiento de Perón se produce por contradicciones internas y, fundamentalmente, por “la resistencia de su cúpula dirigente a recurrir a la masa obrera y oponer al curso golpista un curso de liberación social y nacional”.

UN DATO CLAVE: el Fondo Monetario Internacional

Perón había negado terminantemente adherirse al FMI asegurando que era un instrumento de sometimiento de los países centrales para imponer políticas a los países periféricos. Producido el quiebre institucional una de las primeras decisiones de los golpistas fue la de incorporarse al FMI, la que se concretó en abril del '56. Una década después, promediando los'60 Perón desde el exilio expresó: "Advertí que el FMI manejaría no sólo la política monetaria, sino también los factores que directa o indirectamente estuvieran ligados a la economía de los asociados (…) He aquí alguna de las razones, aparte de muchas otras, por las cuales el gobierno justicialista de la Argentina no se adhirió al FMI (…) Ha pasado el tiempo, y en casi todos los países adheridos al famoso FMI se sufren las consecuencias y se comienzan a escuchar las lamentaciones. Este fondo, creado según decían para estabilizar y consolidar las monedas del mundo libre, no ha hecho sino envilecerlas en la mayor medida”.

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