Las inundaciones que supimos conseguir

Nacionales 21 de enero de 2019 Por
A pesar de las declaraciones del presidente Mauricio Macri, diciendo que debíamos "acostumbrarnos a las inundaciones" con un dejo de resignación, las intensas precipitaciones que inundaron varias provincias tienen causas que no son naturales, sino políticas.
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Socavón sobre la ruta 1 debido a los canales clandestinos para escurrir el agua

Las inundaciones que afectan a  cinco provincias en el Litoral y Noreste del país, con casi ocho mil personas que debieron abandonar sus hogares, tienen varias causas que confluyen. El ingeniero agrónomo Guillermo Martini, coordinador de la Corriente Agraria Nacional y Popular, respecto de los factores que contribuyeron a este drama, menciona en primer lugar el cambio climático que incluye al calentamiento global, junto a la deforestación de los bosques que produce un efecto invernadero y provoca un efecto de subtropicalización en el norte del país.

En diálogo con la periodista Roxana Russo, el ingeniero Martini sostuvo que esto trae como consecuencia un cambio en los patrones de lluvias. Las precipitaciones son mucho más violentas, llueve mucho más en poco tiempo, y esto disminuye mucho la capacidad de absorción de los suelos. Otro elemento, es el fenómeno de El Niño o La Niña que se da anualmente, con el calentamiento del Pacífico a la altura del Perú, hay mucha mayor evaporación de aguas y esa masa húmeda ingresa por la Pampa húmeda produciendo lluvias muy intensas.

En tal sentido, Guillermo Martini, pone como ejemplo los 850 milímetros que cayeron en un mes sobre la localidad de Tostado en el norte de Santa Fe, la cantidad de lluvias que habitualmente se dan en el transcurso de un año, inundando a todo el pueblo. Pero, también señaló que otro factor a tener en cuenta es la dinámica del agua en el suelo. Por ejemplo, un bosque, una selva o un monte tienen una capacidad de absorber agua de 300 milímetros por hora. Son 3 millones de litros de agua por hectárea. Una pastura, típica de la Pampa húmeda de otras épocas, tenía una capacidad de absorción de 100 milímetros de agua por hora -un millón de litros de agua por hora, por hectárea-. La soja, cultivo de moda en la Pampa húmeda de ahora, tiene solo una capacidad de absorción de 30 milímetros por hora. La diferencia de la pastura que gastaba mil o mil doscientos por año , o la selva que gasta dos mil o cuatro mil y que absorben agua todo el año, con el cultivo de la soja, que dura cuatro o cinco meses, se gasta 600 milímetros en un ciclo, de los mil o mil doscientos que llueven en el año. Quiere decir que están sobrando otros 600 milímetros de agua por año.

El modelo de siembra directa y el monocultivo,  es un modelo de altísma rentabilidad a corto plazo, pero de muy baja eficiencia social y ambiental. Cuando comenzó a consolidarse este modelo había, según datos del INTA, alrededor de 12 millones de hectáreas de pastura que pasaron a un proceso de agriculturación. Por eso, ahora sobra mucha agua, con la contra de que el "efecto esponja" del suelo ya no es tal.

Toda esa agua que no se absorbe por el cambio de paradigma productivo en función de incrementar la rentabilidad a corto plazo, hace que se pague muy caro el costo de esta avaricia inmediata.

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Fuente: Roxana Russo - Marca de Radio / HoraCero