¿Apura el paso la tortuga?

Opinión 27 de enero de 2019
La tapa de la revista Panorama de Octubre de 1965, realizaba un balance de los dos primeros años del Gobierno del Presidente Arturo Illia, con el análisis de “prestigiosos” economistas nacionales y extranjeros enrolados en lo que hoy se denomina neoliberalismo.
ILLIA

image3398Por Ricardo Luis Mascheroni *

Bajo este título irónico y despectivo, la revista Panorama Nº 35 de Octubre de 1965, realizaba un balance de los dos primeros años del Gobierno del Presidente Arturo Illia, elaborado por el periodista Daniel Muchnik, con la colaboración de “prestigiosos” economistas nacionales y extranjeros enrolados en lo que hoy se denomina neoliberalismo o directamente la derecha económica y antinacional.

Más allá de sus matices, Panorama era al gobierno radical, lo que hoy es Clarín, La Nación o TN al gobierno anterior.

En este análisis no pretendo hacer un ejercicio de memoria histórica, sino demostrar que no hay nada nuevo bajo el sol entre los sospechosos de siempre al servicio de todas las causas antipopulares.

En la nota, el autor y entrevistados criticaban con dureza de aquél gobierno: la anulación de los contratos petroleros, el restablecimiento de las libertades públicas, la ley de medicamentos y la emisión monetaria para poner al día las deudas del Estado. Afirmando que esas medidas obedecían más a razones electoralistas que políticas, más evasivas que prácticas.

Decían que despreciar a los organismos financieros internacionales por no refinanciar la deuda externa era un mal síntoma. Compare estos alegatos con los comportamientos de la gestión de Cambiemos y verá un hilo conductor.

Los ancestros económicos del gobierno macrista pontificaban: “derogar las leyes represivas y el clima de libertad no bastan. Hay que salir del aislamiento”. ¿No le suena conocido?

Acusan a Illia de ofrecer soluciones socializantes y que los militares están inquietos por la crisis de Santo Domingo (el gobierno argentino se negó a enviar tropas de ocupación a dicho país), el posible regreso de Perón y la reincorporación de los militares Colorados.

El ex ministro Álemann atacaba al Poder Ejecutivo por mantener las tarifas a valores políticos (negarse a ajustar), restablecer el control de precios, estatizar empresas, y generar conflictos con inversores y organizaciones financieras internacionales. Recomendaba aumentar los impuestos y contener el gasto público, como mecanismo para la estabilidad monetaria y el equilibrio presupuestario y además intervenir las empresas del Estado por su catastrófica administración.

El Ingeniero Alsogaray afirmaba suelto de cuerpo que el país está en crisis, pero que la gente no la ve, porque se encuentra adormecido por la droga que significan algunas medidas tomadas, como: el reequipamiento industrial en la explotación petrolera y en usinas eléctricas, el fomento al agro, entre otras. Asevera también que el país está en cesación de pago frente a los acreedores externos (buitres) y que las medidas dirigistas y el control de precios son inoperantes.

Y continúa su diatriba con la siguiente perlita: “Hay un conjunto de improvisaciones propias de regímenes híbridos de tercera posición, que mezclan medidas tomadas de la planificación socialista con pequeñas dosis de libertad de mercado. Nadie confía en el gobierno y los que pueden (ellos mismos) tratan de poner sus ahorros a buen recaudo en el exterior".

Finalizando sus filípicas con una sentencia golpista: “La solución es cambiar drásticamente el sistema”.

Los inversores extranjeros recomiendan al gobierno no avanzar en el proceso de industrialización y concentrarse en la exportación de sus productos agrícolas-ganaderos.

Frente al problema del déficit de los ferrocarriles, proponen su devolución a los ingleses y que estos los administren.

Los alemanes alegan que las medidas intervencionistas (petróleo, ley de abastecimiento y sobre todo medicamentos) han causado un retraimiento de las inversiones extranjeras al igual que la rígida situación cambiaria (prohibición de girar divisas). Por ello se necesita un acuerdo para proteger el capital extranjero.

Como podrá ver, el gobierno de Macri está cumpliendo a rajatablas todas las recomendaciones de los personeros de lo antinacional.

Sin resignar críticas Aldo Ferrer en las antípodas de esos pensamientos expresa: “que pese a la depresión económica heredada, el gobierno procuró mantener la estabilidad del tipo de cambio. Ello aceleró la expansión de la demanda interna y favoreció la recuperación del nivel de producción y empleo”.

Opina que la crisis que se “busca y proclama es una forma de agilizar las tensiones políticas para interrumpir el proceso de recuperación institucional”. Y remata que: “el lugar que este gobierno, en definitiva, ocupe en la historia, dependerá, antes que de sus errores o aciertos en el campo económico, del cumplimiento efectivo de sus compromisos de normalizar la vida política argentina”. Lamentablemente no lo dejaron, pero no hay dudas que Illia tiene un sitial destacado en nuestra historia.

Si llegó al final, se estará preguntando al igual que yo, cómo es posible que algunos dirigentes hayan entregado la Uinón Cívica Radical a los herederos de ese grupo antipopular y antinacional que boicoteó al quizás, mejor presidente argentino.

________________________________

*Abogado - Docente Universitario

Te puede interesar