En Cosquín volvió a irrumpir la Argentina real

Noticias 01 de febrero de 2019 Por
En la sexta luna del Festival de Cosquín, la cantante Milena Salamanca mostró imágenes de Milagro Sala y de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Por su parte Bruno Arias volvió a transgredir el silencio oficial gritando contra el ajuste y “el que no salta es un gato".
COSQUÍN
La imagen de Milagro Sala en la sexta luna de Cosquín

En la sexta luna del Festival de Cosquín volvió a emerger la Argentina real con fuertes mensajes de tono político. Algo que ya había sucedido en la primera noche cuando en el marco del homenaje a Mercedes Sosa, el músico Bruno Arias pidió por los presos políticos.

Anoche fue una luna dedicada a Jujuy, con la participación de la delegación artística auspiciada por el gobierno de Gerardo Morales, pero también por fuera del pintorequismo oficialista se hizo presente la otra Jujuy: la hija de Luis Salamanca, conocido músico jujeño, volvió a demostrar con un estilo sensible su compromiso, fusionando poéticas y músicas, acompañada por mujeres que lucían pañuelos verdes en sus muñecas. Milena Salamanca le dijo al público que había que acompañar "la resistencia que hoy nos está ocurriendo". En las imágenes del fondo del escenario se proyectaban rostros de mujeres, entre ellos los de Cristina y Milagro Sala. Algo que es anatema, en tiempos de autocensura impuesta.

Salamanca
Por su parte el jujeño Bruno Arias, artista no grato para el gobierno de su provincia, volvió a hacer de las suyas cuando durante la actuación dirigiéndose al público, gritó: “el que no salta es un felino", para luego derivar en "un sapucai contra el ajuste". Ya avanzada su actuación en el escenario Atahualpa Yupanqui, le pidió a su público "el pogo más grande de Cosquín: El que no salta es un gato", y por supuesto, la gente saltó.

BRUNO ARIAS

El Festival de Cosquín siempre tuvo una impronta política intensa, cuando durante las décadas de 60 y 70 el boom del folclore acompañaba a la militancia joven en aquellos tiempos de gobiernos militares, donde aparecían cantantes comprometidos con un cancionero popular y comprometido: Atahualpa Yupanqui, Alfredo Zitarrosa, Jorge Cafrune, César Isella, Horacio Guarany y Mercedes Sosa entre otros.

Un escenario que supo de prohibiciones emblemáticas, como la orden de no cantar Zamba de mi esperanza durante la última dictadura cívico militar, una censura que Jorge Cafrune no acató.

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