¡Vos nunca estás conforme!

Opinión 10 de febrero de 2019 Por
Al recorrer el mapa de los países del mundo vemos que Estados Unidos, Alemania, Israel, España, Francia, Rusia, Polonia, Argentina, Brasil, Ecuador, India y muchos otros países del planeta dicen que viven en un régimen democrático, pero ¿son participativos estos regímenes?
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La democracia con participación popular

turcoPor Antonio Miguel Yapur*

Cuando hablamos entre nosotros, el sentido común establecido ante la pregunta sobre en qué régimen vivimos nos incita a una respuesta automática que nos hace decir ¡en democracia! y cuando nos preguntamos el porqué, automáticamente respondemos “porque hay elecciones que son una conquista del pueblo y es la forma que elegimos a gente preparada, los políticos, a quienes le entregamos el poder de los ciudadanos. Y si no nos gustan los podemos cambiar en las próximas elecciones”.

Estas llamadas democracias se dicen representativas es decir, que el pueblo que elige lo hace para ser gobernado a través de sus representantes. Según este concepto el pueblo no gobierna, porque sería un lío y por eso lo hace a través de sus representantes.

En nuestro país, Argentina, la Constitución Nacional lo expresa en el Artículo 22:

“El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución”.

Cuando querés evidenciar esta contradicción preguntando ¿cómo puede ser que el pueblo viva en democracia y no es él quien gobierna sino sus representantes?, la respuesta inmediata es que para eso están los partidos políticos que son “el pilar de la democracia”.

Esta forma de gobierno tiene sus orígenes hace más de 200 años, cuando los reyes eran los que hacían las leyes y la plebe las obedecía. Luego, para apaciguar este absolutismo que le provocaba incomodidades por parte de la plebe al monarca, se creó una asamblea donde estaban los nobles, la iglesia y se incorporaron algunos letrados, profesionales, comerciantes, propietarios que luego dieron en llamarse "los burgueses".

Primero en Francia y luego en otros lugares del mundo a los burgueses les cautivó un libro titulado El Contrato Social escrito por Jean J Rousseau, él escribía que para que una ley fuese tal debería ser hecha por todos, de lo contrario no son leyes.

Entonces, fue ahí que los reyes al perder prestigio los derrocaron en algunas monarquías como la francesa y propusieron que las leyes la hiciesen los representantes en las Asambleas. ¿Y quiénes eran esos representantes?: los burgueses, y así fue que aparecieron las primeras Repúblicas de Gobiernos Representativos que inspiraron a varias constituciones nacionales como la nuestra de 1853.

Los representantes eran elegidos por las personas consideradas libres, que eran mujeres y hombres mayores de 25 años e independientes económicamente, pero que en realidad eran personas con dinero y propiedades. En concreto eran los llamados burgueses.

En síntesis los representantes elegidos y los electores eran del mismo grupo, la plebe seguía excluida de la elaboración de las leyes. Por lo tanto las elecciones no fueron la conquista de un pueblo. En realidad las elecciones fueron otorgadas por los reyes y sostenidas por una élite en la que estaban incluidos los burgueses y luego ellos sostuvieron el esquema por conveniencia de clase.

Más cerca de la modernidad, al hacer crisis este sistema electoral, comenzó a ganar la idea de que todos deberían votar parangonando las ideas de Rousseau, entonces apareció lo que hoy se llama el voto universal, donde todos podemos votar.

De cualquier manera el voto universal sigue sosteniendo a una pequeña parte de la sociedad en el poder, es decir que el poder no está en el pueblo sino que lo tienen sus representantes.

Al no existir mecanismos en la lógica electoral para poder remover y controlar a esos representantes, las elecciones se transforman en un hecho de “confianza absoluta” donde los votantes deben someterse a los designios de los representantes electos sin poder influenciar lo que ellos legislan.

En los orígenes de las Repúblicas de Gobiernos Representativos los legisladores eran conocidos por los burgueses, ese selecto sector de votantes. Al imponerse el voto universal, surgió la necesidad de que aparezcan los partidos políticos como organizaciones para agrupar a los representantes según sus ideas acerca de la sociedad.

Los partidos políticos fueron amalgamando una estructura propia de poder casi tan vertical como la de los gobiernos de las Repúblicas Representativas, tejiendo líderes que pudiesen cautivar votos. En la actualidad esas estructuras no necesitan proponer proyectos políticos ni propuestas de país, salvo excepciones, los partidos políticos se activan solo como máquinas electorales.

Es tan así, que hemos tenido por ejemplo en nuestro país presidentes como Menem o De la Rua cuyas plataformas electorales eran mentiras transformadas en cautivantes consignas electorales. O el gobierno actual donde a la mentira la transforman en un iluso valor de verdad. Y no solo presidentes, sino también corredores de fórmula 1 o cantantes mediocres electos como gobernadores o advenedizos legisladores, y me refiero entre otros a Reutemann y Palito Ortega.

La República necesita cumplir con su requisito de tener una forma de gobierno electo que produzca leyes, para ser obedecidas a pesar de todo y a cualquier costo.

La República necesita representantes que la sostengan y que no osen proponer proyectos políticos, económicos y sociales populares para los habitantes del país.

Para las Repúblicas de Gobierno Representativo, la democracia es un concepto que no es necesario ni siquiera para nombrarlo, aunque a veces lo hacen quitándole su contenido.

Veamos algunas ideas sobre los fundadores de las Repúblicas de Gobiernos Representativos sobre la cual se inspiraron algunos de nuestros ilustres:

  • John Adams fue el segundo presidente de los Estados Unidos un fundante en cuyo espejo se vieron muchos dirigentes del mundo: "La democracia degenera en anarquía"; "La democracia nunca dura".
  • James Madison el cuarto presidente de los Estados Unidos: "La democracia es incompatible con la seguridad personal y la propiedad privada"

Y si ustedes investigan, los Estados Unidos de Norteamérica es una República Constitucional, no menciona la palabra “democracia”. Ningún documento fundador como la Declaración de Independencia, o los Artículos de la Confederación, o la Constitución, menciona la palabra “democracia”. Esto es porque sus jefes fundadores consideraban peligrosa a la democracia para los derechos y los intereses de las minorías.

A los argentinos el poder conservador histórico nos referenció hacia EE.UU. como ejemplo de sociedad, de justicia y de democracia. Fue y es una mentira divulgada por esa minoría para confundir República con Democracia haciendo suponer que el hecho de defender solo a la República implicaba “ser demócrata”.

Un ideólogo del poder conservador histórico, Domingo Faustino Sarmiento, hablaba de República como una forma de gobierno de los civilizadores del país y cualquier atisbo de incorporar a los sectores populares para las decisiones políticas rápidamente los catalogaba de barbarie, de la misma manera podemos referirnos sobre Mitre o Roca.

República es hoy un término harto repetido por algunos dirigentes actuales como Elisa Carrió, ella habla de República como si fuera sinónimo de democracia y eso es otra mentira para crear confusión y para no debatir el profundo significado de la Democracia. La República solo garantiza tener gobiernos electos para legislar a través de los representantes.

La Democracia además de elegir representantes para un gobierno debe tener los mecanismos ineludibles para que las decisiones del gobierno sean permanentemente participativas con todos los sectores populares.

En nuestro país los movimientos barriales, de trabajadores desocupados, cooperativas de trabajo de diferentes formas de producción, de distribución y de servicios, los movimientos de mujeres, los de géneros tienen serias propuestas de gobierno, de distribución de las riquezas, de la acumulación de capital social y económico para la producción y el desarrollo de un país equitativo, justo y democrático. La gran mayoría de ellos actúa por fuera de los partidos políticos y no participan de las diferentes instancias gubernamentales ni tampoco para ser elegidos como representantes.

En la actualidad, los partidos políticos carecen de la representación mayoritaria de la sociedad. Son solo parte de esa representatividad, porque además de ellos están los movimientos sociales, gremiales, sindicales y otros. Para que una República además de representativa sea democrática, debe incorporar para las diferentes instancias de gobierno a las organizaciones sociales y esto hacerlo por fuera de los partidos políticos y en igualdad de condiciones con éstos.

Debemos elaborar una nueva Constitución Nacional, ella tiene que garantizar que el pueblo sí delibera y gobierna como requisito indispensable para asegurar la Democracia en nuestra República.

El Estado Republicano de Derecho es insuficiente para garantizar una verdadera Democracia. En cambio, la participación popular es imprescindible para legislar, controlar y revocar mandatos en Democracia.

*Ingeniero, ex docente universitario, escritor y militante social.

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