La otra cara de las inundaciones

Ciudad 10 de febrero de 2019 Por
La realidad de lo que sucede con las familias que sufren el ingreso de las aguas a sus domicilios, no siempre aparece publicada. Hay otra cara, distinta a la de los partes de prensa oficiales, la cara oculta que da cuenta de atropellos, falta de solidaridad y postergación de los olvidados de siempre.
LA TABLADA VIEJA
Fotografía de facebook, subida desde el móvil

La cara oculta de lo que sucede en medio de la crecida del río, las intensas precipitaciones y el agua que entra a las casas de los habitantes de los barrios más humildes, no está en los partes de prensa que alegremente publican los medios afines en donde se indica que las familias "están siendo relocalizadas" para su seguridad.

Así como en un principio  fueron los vecinos y vecinas del barrio La vuelta del paraguayo, quienes denunciaron a la municipalidad de haberlos abandonados frente al drama que estaban viviendo por la inundación, ahora se conoció lo que aconteció con los pobladores de otro barrio santafesino, La Tablada.

El Movimiento de Trabajadores Excluidos, dio a conocer un  informe en donde detallan que el "sábado 1 de febrero, los vecinos y vecinas de La Tablada Vieja, en el medio de un nueva inundación del Río Salado, han sufrido un proceso de desalojo (bajo promesas de mejoras) ejecutado por el Gobierno Municipal. Dicho proceso no fue en buenos términos, ya que se concretó bajo amenazas y malos tratos. Allí intervinieron móviles de Gendarmería Nacional, decenas de policía de la provincia, cuadrillas de municipales, G.S.I. (Guardia de Seguridad Institucional), palas mecánicas, topadoras, camiones y con la presencia de funcionarios públicos como Mariano Cejas, secretario de Ambiente y Mario Alarcón, coordinador ejecutivo del programa de Promoción Social, del ejecutivo municipal".

El comunicado prosigue, "Las promesas de mejoras consistieron en relocalizar a 19 familias inundadas del barrio a sus nuevas viviendas en barrio Jesuitas. Pero no solo relocalizaron familias que habían llegado a un acuerdo, sino que también, desalojaron ilegalmente a vecinos y vecinas que no tenían ningún acuerdo de relocalización con el Municipio. Como consecuencia de este atropello, se han destruido viviendas, se han destruido materiales y herramientas de trabajo, y no conforme con ello, utilizando palas mecánicas mataron y enterraron animales (gallinas, cerdos, patos), que las y los vecinos crían para su subsistencia".

También agrega que "en este contexto, es necesario mencionar que el barrio La Tablada Vieja forma parte del Registro Nacional de Barrios Populares creado en el año 2016, y que por lo tanto, según lo que establece el art. 15 de la LEY 27453 (que crea el Régimen de Regularización Dominial para la Integración Sociourbana), dichos barrio popular no puede ser desalojado durante los próximos 4 años de entrada en vigencia de la ley".

El comunicado del Movimiento de Trabajadores Excluídos, también se enfoca en un tema importante, como es la fuente para obtener recursos que tienen las familias: "La mayoría de los y las habitantes de la Tablada Vieja, viven de la cría de animales, de la recolección y el reciclado de residuos, así como también de la producción de ladrillos. Ninguna de estas actividades puede realizarse en el barrio Jesuitas, donde los obligan a ser relocalizados exigiéndoles modificar sus actividades laborales. Por todo esto, exigimos al Gobierno Municipal que atienda a los reclamos de los y las vecinas, teniendo en cuenta sus demandas y que brinde un resarcimiento por los atropellos cometidos durante el desalojo. Es necesario que se terminen estos procesos de desalojos violentos que lleva adelante la administración de José Corral que atentan con la dignidad de las y los vecinos de los barrios populares de nuestra ciudad".