Pensando el 24 de Marzo

Opinión 24 de marzo de 2019 Por
En esta columna de opinión la autora reflexiona sobre el Día de la Memoria y repasa otros hechos violentos que ocurrieron antes del '76: "Si aprendimos a mirar el horror de frente, a llamarlo por su nombre, a buscar justicia en cualquier circunstancia, entonces nada habrá sido en vano".
PAÑUELO
Día de la Memoria, por la Verdad y la Justicia

DEBORAPor Débora Mabaires*

Estaba pensando cómo debería empezar a hablar del 24 de marzo... "Se conmemora el inicio del último golpe de Estado..."

¿Fue el último? Fue el último en el que participaron los militares.

¿O podemos decir que fue el último exitoso? En realidad no, porque el del 19 y 20 de diciembre de 2001, también fue un golpe de Estado, aunque no con las características nefastas de aquel de 1976. Además... llamar "exitoso" a ese horror, me retuerce las tripas...

Me encontré, de pronto, con que no podía nominar correcta y fielmente, ese día.

Así que salté ese paso, y me propuse empezar a hablar del día de la memoria...

Y una vez que empecé a escribir, me di cuenta que también le queda chico de sisa ese nombre. Porque la memoria que ejercitamos, es la del horror.

Hacemos una prolija y pormenorizada descripción del horror para asegurarnos que jamás alguien pueda considerar un golpe de estado como salida a un problema político.

Hablamos de los monstruos humanoides que bañados en impunidad asolaron las calles tiñendo de negro el sol como si hubiera sido la única vez...

Y tampoco es cierto. No fue la única vez.

Ya había pasado en 1955.

El bombardeo a Plaza de Mayo el 16 de junio, fue un aquelarre de muerte y destrucción, fomentado desde el extranjero, llevado a cabo por militares que estaban aliados y eran protegidos por políticos de la oposición.

Los fusilamientos de José León Suárez; los de los enfermos mentales; las persecuciones a militantes, sindicalistas y dirigentes sociales...

Recordé que en 1956, los 3200 obreros de la Flota Argentina de Navegación de Ultramar (que más tarde sería ELMA Empresa de Líneas Marítimas Argentinas) fueron suspendidos cuando quisieron defender su fuente de trabajo cuando Aramburu quiso desguazarla...

Y cómo la venganza no se hizo esperar: la empresa fue puesta bajo ley marcial, los obreros puestos bajo jurisdicción militar, y colocando al marino Alberto Patrón Laplacette -que había participado activamente en el bombardeo a Dock Sud en el golpe de 1955- como interventor, los trabajadores detenidos por los paros fueron trasladados a la cárcel de Caseros y otros al penal de Ushuaia, donde fueron torturados.

Entonces, tampoco era la del '76 la primera vez que el Estado se convirtiera en terrorista.

Tampoco sería la última, ya que hemos visto con este régimen autoritario, casi las mismas prácticas. Y si no ¿cómo debemos llamar a la prisión de opositores políticos; a la tortura física a detenidos para que declaren contra otros; o al espionaje hecho sobre determinados personajes?

La verdad es que sobre 1976, hubo una investigación en los juicios por el terrorismo de Estado. Entonces, pudimos escuchar las voces de las víctimas, cosa que nos fue negada antes.

Y eso es lo que lo hace diferente.

La lucha de las Madres, que no cejó.

La de las Abuelas buscando a sus nietos. La de miles de personas, muchas veces anónimas, hilvanando los retazos de vidas propias y/o ajenas, para organizar la memoria colectiva.

Se necesitaron muchas vidas para que otras tantas no puedan ser arrastradas al olvido.

Se necesitó mucho coraje para mirar a los asesinos a los ojos, y acusarlos formalmente en el momento en que muchos preferían mirar para otro lado y tapar a los muertos con la hojarasca de la historia.

Por eso hoy, 24 de marzo, día de la memoria, quiero celebrar los pies de las Madres que siguen marchando para crear caminos donde no los hay.

Las manos de las Abuelas, que siguen tejiendo esperanzas a contrarreloj, y no se detienen.

El espíritu de quienes removieron las improvisadas tumbas desafiando a Caronte, para poder reconstruir la historia de esos puñados de huesos.

Y la valentía de quienes haciendo uso de sus saberes, y oponiéndose al mundo, dejaron la comodidad y dedicaron sus vidas a encontrar la Verdad para poder acercarnos un poquito de Justicia.

Me di cuenta entonces, que no importa cómo llamemos a este día.

Si aprendimos a mirar el horror de frente, a llamarlo por su nombre, a buscar justicia en cualquier circunstancia, entonces nada habrá sido en vano.

Al mirarnos a los ojos, cada 24 de marzo, podemos reconocernos como argentinos.

No hacen falta más palabras.

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*Débora Mabaires, es periodista y conductora del programa de radio La Hora sin Sombra que se transmite por FM La Boca, columnista del sitio web de Brasil Desacato, entre otros. La columna publicada en este diario digital cuenta con la autorización expresa de la autora.

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