El gas del Alcalde

Opinión 14 de abril de 2019 Por
Vivimos en una ciudad donde el déficit habitacional popular es espantoso y sin embargo se construyen torres lujosas mientras en sus alrededores la mayoría de la población ciudadana y rural está inmersa en una situación de miseria y de deslegitimación de derechos.
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El gasoducto de la Costa, un reclamo histórico

turcoPor Antonio Miguel Yapur*

El intendente de Santa Fe, José Corral, el jueves 21 de marzo en una entrevista mediática, anunció en términos meritorios para sí mismo que “conseguimos finalmente la aprobación del nuevo proyecto para el gasoducto de la costa por lo tanto mañana mismo podría la Provincia llamar a licitación”.

La aprobación del proyecto de gas natural, en el momento en que lo anunció, fue una mentira, el hecho real es que Enargas no había emitido ninguna resolución que dé certeza de verdad a las declaraciones del Intendente citadino.

Ello lo corrobora al día siguiente, viernes 22 de marzo la secretaria de Energía de la Provincia de Santa Fe, Verónica Geese. En sus declaraciones también hace una descripción de los hechos que contactan con la realidad en el que se encontraba el proyecto de Gas Natural para la Costa Santafesina y esta funcionaria, sí menciona con certezas quizás alentadoras que dicho proyecto pueda ser aprobado por el ente regulador del gas.

Como leen, el albaceas hace aparecer como logro propio a un proyecto tan deseado por muchos habitantes de la Costa Santafesina.

Para contextualizar mejor a la Costa Santafesina es necesario decir que son los distritos, ciudades y pueblos a la vera de la Ruta Nacional 168 y Ruta Provincial Nº 1 conformados por Alto Verde, La Vuelta del Paraguayo, La Guardia, Colastiné Sur y Norte, a la Ciudad de San José del Rincón y la localidad de Arroyo Leyes. En esta descripción casi siempre es necesario incluir a la localidad de Santa Rosa de Calchines.

Los pobladores costeros se singularizan por vivir rodeados de ríos y lagunas que pertenecen al valle de inundación del Río Paraná, un curso de agua que no sólo es tal sino que es historia, memoria, cultura y estilo de vida de los pobladores rurales y urbanos de la zona.

El intendente santafesino continuó sus declaraciones suministrando imprecisiones técnicas y como es su hábito proporcionó una cantidad de elogios acerca de “su protagonismo” para la concreción de “esta obra” y desplazando por fuera de su persona a todos los “inconvenientes” y “demoras” del proyecto.

Las vaguedades enunciadas por Corral sobre cuándo y cómo se inició la idea del proyecto de gas natural constituyó “un olvido histórico” de él y de su cohorte político partidaria.

Gran parte de la memoria histórica costera está vinculada al protagonismo que ejerció y que aún desempeña la conocida Coordinadora de la Costa que en el año 2010 presentó un cuidadoso, frondoso y profundo Documento Base en el que hace un desarrollo meticuloso de la identidad de la zona y le propone al Poder Ejecutivo provincial, a los legisladores y a cada uno de los gobiernos locales un conjunto de puntos que consideró necesarios e importantes para el buen vivir de los habitantes costeros.

Estos estudios populares, contemplaban el tendido de la red eléctrica, la provisión de agua potable, la problemática de la Ruta Provincial Nº 1, la gestión y tratamiento de los residuos urbanos, la imprescindible planificación urbana, el proyecto de gas natural y las necesidades educativas de toda la zona costera.

Además, es necesario agregar que dicha Coordinadora junto a otras instituciones de la zona jugaron un rol sobresaliente en la audiencia específica y pública que convocó el Enargas y que se realizó en el recinto de la Universidad Tecnológica Nacional en 2018.

Esta descripción simplemente es necesaria para develar que las inexactitudes de un candidato a gobernador, son el alimento necesario para sencillas mentiras de un individuo con pretensiones electorales.

Parecería que en un sector dirigencial, mentir es sencillamente el valor de verdad que utilizan para querer instalar y beatificar como real un hecho inexistente.

Hasta aquí fue la noticia de una mentira. Los hechos que sucedieron luego ya no interesan a la esencia de esta nota. Solo quise tomar estos hechos como referencia para poder visibilizar como se puede construir una candidatura electoral o una acción de gobierno en base a hechos que no son reales y que seguramente no sucederán.

En éstas épocas, la mentira es algo bastante habitual para manipular las creencias de un importante sector de la población e intentar inducir resultados electorales favorables que le allanen la llegada al gobierno a un candidato electoral.

Este estilo de candidatos si logra acceder a ese espacio de gobierno al que se postulan, rápidamente se autoliberan de cualquier compromiso que hayan hecho y la acción de gobierno estará signada casi exclusivamente por sus intereses individuales o a los de una cúpula selecta.

Ejercerá su autoridad para manejar los intereses colectivos de una provincia o ciudad como si fueran parte de su patrimonio individual. En síntesis, no son dirigentes políticos, son empresarios que actúan como gobernantes de acuerdo al caudal de negocios que se proponen realizar junto a su circulo de privilegio.

Estos son los candidatos que el neoliberalismo necesita y promueve. Para el capital financiero las elecciones solo son una herramienta necesaria -por ahora- para legitimar sus negocios.

Y sino, en medio de estos hechos, quizás sea adecuado encontrar respuestas a preguntas como éstas:

  • ¿Cómo es que en la ciudad de Santa Fe una sola empresa constructora e inmobiliaria casi monopoliza la construcción de edificios en torre comprando terrenos urbanos por doquier?
  • ¿De dónde se obtiene tanto dinero para hacer estos suntuosos emprendimientos inmobiliarios?
  • ¿Quiénes son los inversores del selecto predio comercial y habitacional en un lugar de privilegio en el que se transformó el antiguo puerto?

Quizás podríamos hacer algunas más pero es ineludible contextualizar que esas “inversiones” están inmersas en una situación de crisis económica y social que podríamos decir que es original en la historia de nuestro país.

En tres años el 50 % de los niños son pobres, los despidos de trabajadores de empresas privadas son parte de la convivencia cotidiana, el salario de los que aún trabajan está degradado a niveles jamás vistos, los barrios más pobres de la ciudad de Santa Fe carecen de servicios elementales, ejemplo de ello es el barrio dónde habita la comunidad Quom que para llegar a él hay que atravesar un zanjón que tiene más de valla de aislamiento que de obra hídrica, o que tomar un colectivo es la odisea de dieciocho cuadras de tierra y barro.

Vivimos en una ciudad donde el déficit habitacional popular es espantoso y se construyen torres lujosas ¿para quién?, ¿para qué? En nuestra ciudad y sus alrededores la mayoría de la población ciudadana y rural está inmersa en una situación de miseria y de deslegitimación de derechos. Entonces:

  • ¿De dónde se obtiene tanto dinero para que esos “inversores” ostenten lujuriosamente?
  • ¿Qué estilo de gobierno permite dar prioridades a estas “inversiones” en medio de una situación social calamitosa?

Infiero que como ciudadanos ungidos de los derechos otorgados por una antigua Constitución Nacional deberíamos tener la humildad y responsabilidad de hacernos -sino todas- algunas preguntas acerca del porqué una buena parte de los candidatos no proponen un plan de gobierno en sus campañas electorales y a cambio sí inundan a la mismas con eslóganes sin propuestas tangibles.

Actúan apelando a las emociones del pueblo votante prometiendo a veces tan solo dos o tres palabras que no alcanzan ni siquiera a construir una idea.

Y específicamente los candidatos ungidos por el mundo neoliberal son gerentes o administradores, no son ni se proponen ser gobernantes y en nuestra zona los egresados y ex funcionarios de la UNL son avezados profesionales empresarios que se enmascaran en dirigentes políticos que han hecho de la ciudad de Santa Fe una ciudad para pocos, pues pocas veces han saltado el límite de los bulevares en su acciones de gobierno.

Como ven, el alcalde citadino no quiere ni puede resolver situaciones comunitarias y su pretensión a gobernador solo contacta con el sector empresarial monopólico y mediático de la provincia. Con el pueblo nunca, no le es empático, no está en los cánones de sus aprendizajes académicos, solo los tiene en cuenta como mercadería electoral.

Por ello es que vende los gases como humos para que tapen realidades. Necesita generar y hacer creer incautamente en ilusiones póstumas.

Es un apto mandatario de la divinidad neoliberal.

*Ex Docente Universitario - Ingeniero - Miembro de la Asociación Cultural de la Costa