Espionaje y extorsión que involucran a EUA, Israel, políticos y jueces

Opinión 14 de abril de 2019 Por
Luego de las revelaciones del juez Alejo Ramos Padilla sobre el espía Marcelo D’Alessio en la Comisión Bicameral del Congreso, la autora de esta nota se pregunta si Mauricio Macri terminará su mandato igual que como lo empezó: procesado por espionaje paraestatal.
RAMOS PADILLA
El juez Ramos Padilla ante la comisión Bicameral del Congreso

DEBORAPor Débora Mabaires*

Cuando Mauricio Macri se colocó la banda presidencial lo hizo estando procesado por espionaje. A los pocos días, el juez federal que debería haber enviado la causa a juicio oral lo exculpa y lo saca del expediente. Esta maniobra judicial sentó las bases para entender cómo serían las cosas a partir de ese momento.

El miércoles 20 de marzo, ante la Comisión Bicameral de Libertad de Expresión, el juez Federal Alejo Ramos Padilla empezó a desgranar uno a uno los delitos que está investigando en su juzgado federal de la ciudad de Dolores.

La denuncia de un empresario agropecuario extorsionado por Marcelo D’Alessio fue acompañada  con videos, audios y documentos notariales y dio pie a las investigaciones posteriores.

Las actuaciones judiciales tendientes a revelar un entramado gubernamental de extorsionadores, derivaron en la pesquisa de una red internacional de operadores políticos, judiciales y empresariales que afectan, en principio, las relaciones diplomáticas de la Argentina con Uruguay, Irán, Colombia, Venezuela, Estados Unidos e Israel.

Los atónitos legisladores escucharon durante casi cuatro horas no sólo la exposición del juez sino también algunos de los audios de prueba que son parte del expediente judicial, en los que se nombra a jueces, diputados y  ministros  nacionales.

En el allanamiento a una de las propiedades de D’Alessio, el juez encontró documentación vinculada a la campaña electoral de Mauricio Macri, en la que habría participado el equipo de campaña del presidente de los Estados Unidos. En estos documentos se detalla la manipulación social realizada a través de grupos de operación que serían los encargados de filtrar  falsas noticias, para confundir al rival político, así como también la creación de grupos de operación en redes sociales para replicar noticias falsas difundidas por los medios de comunicación.

La maniobra de extorsión se realizaba con operaciones de inteligencia que eran usadas para chantajear a ex funcionarios y empresarios, con la finalidad de que se acojan al régimen “del arrepentido” (delación premiada y acusen a funcionarios de jerarquía del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner o a ella misma.  El modus operandi comenzaba con conversaciones informales entre D’Alessio y el futuro extorsionado. Luego incluía la publicación de notas periodísticas en las que se presionaba a la víctima y se lo instaba a que “se arrepintiera”.  Más tarde lo llevaban a declarar a la fiscalía de Carlos Stornelli el hombre vinculado a Mauricio Macri; y después, lo obligaban a dar una entrevista en la que ratificaba lo que había dicho en sede judicial. De esta manera el “arrepentido” quedaba comprometido también ante la sociedad y sus conocidos.

Entre todos los mensajes de Whatsapp, Telegram y audios, recurrentemente  aparece mencionado Mario Montoto,  un ex traficante de armas, hoy empresario dedicado a la venta de parafernalia militar, armas y elementos de espionaje y seguridad, habitual proveedor del Ministerio de Seguridad. Es además el presidente de la Cámara de Comercio Argentino-Israelí y dueño de varios medios de difusión.

Entre los audios que presentó el juez ante los legisladores, se escucha en uno de ellos a Marcelo D’Alessio hablar sobre la “extracción de objetivos desde Venezuela en 9 aeronaves provenientes de Moscú en aviones “indetectables”.

Quedó al descubierto la maniobra extorsiva realizada contra un ex directivo de PDVSA en Argentina, y en una de las comunicaciones realizadas por D’Alessio informa que eso servirá para bloquearle los fondos a la petrolera venezolana.

Los elementos secuestrados en el allanamiento al espía  D’Alessio, muestra que realizó operaciones de inteligencia usando carpetas de informes de la Agencia Federal de Investigaciones, así como también filmaciones realizadas con drones sobre las propiedades de quienes eran su objetivo.

El juez se encuentra investigando el asedio realizado contra una empresa de capitales iraníes y colombianos en Uruguay para imposibilitar sus acciones comerciales.

Algunos informes de inteligencia que desarrollaba eran enviados  por valija diplomática a los Estados Unidos a la localidad de Maine. Allí funciona un centro de recolección de información  de la NSA (National Security Agency) una agencia de seguridad que carece de controles judiciales.

Todo está siendo investigado minuciosamente para determinar la veracidad de la documentación y los hechos que allí se detallan.

El juez Ramos Padilla solicitó a la embajada de Estados Unidos en nuestro país, que verifique la autenticidad de los documentos membretados y sellados encontrados en la casa de D’Alessio. Dos semanas después, aún no se habían expresado.

Los medios de difusión del régimen macrista involucrados en las maniobras de extorsión, mientras en el Congreso de la Nación se develaba esta red de espionaje paraestatal que involucra a los tres poderes del Estado, hablaban de la adopción de cachorritos, o del nacimiento del hijo de una actriz.

Los diputados del oficialismo tampoco concurrieron a la conferencia del juez, haciendo un desplante que habla por sí mismo. No es para menos: algunos aparecen involucrados en la investigación y otros, tienen las manos sucias.

El miércoles 20 de marzo la república se desmoronó ante nuestros ojos, y quedó en evidencia que la democracia es sólo una fachada para que este gobierno de ocupación continúe con sus saqueos.

Falta saber si Macri terminará su mandato igual que como lo empezó: procesado por espionaje paraestatal.

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*Débora Mabaires, es periodista y conductora del programa de radio La Hora sin Sombra que se transmite por FM La Boca, columnista del sitio web de Brasil Desacato, entre otros. La columna publicada en este diario digital cuenta con la autorización expresa de la autora.

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