“No me ensucies con tu campaña”

Opinión 27 de abril de 2019 Por
El autor de esta columna de opinión intenta deconstruir un mensaje aparentemente aséptico que esconde una ideología antidemocrática, porque cancela la posibilidad de diálogo y debate frente a un acto tan esencial de la ciudadanía, como lo es el sufragio popular.
pli
Una consigna y algo más...

turcoPor Antonio Miguel Yapur*

El título de esta columna refiere a la consigna lanzada por un conjunto de instituciones comerciales de la ciudad, ante la actual campaña electoral. 

Las asociaciones de comerciantes de la ciudad emularon la iniciativa originaria de sus pares rosarinos que en marzo lanzaron una consigna similar: “Si ensuciás, no te voto”.

¿Cuál es el pensamiento que se esconde detrás de esta frase aparentemente aséptica?

Este enuncido está expresado en forma singular y supone una persona que le dice a otra algo que le molesta y a su vez la amenaza.

Indica en forma imperativa y sin más explicación lo que le hará si es molestada. Se trata de una consigna que descarta toda posibilidad de diálogo y acuerdo.

¿Será que para los dirigentes de estas instituciones la campaña electoral ensucia, afea, molesta y... es prescindible?

Puede suponerse esto, pues la consigna no está fundamentada y dice explícitamente que "ensucia", amenazando con no votarlo.

Es extraña esta acotada expresión de un sector de dirigentes de asociaciones que imaginamos deben tener un  funcionamiento colectivo, en la defensa de los intereses del grupo al que representan.

Por eso, el lema en singular contradice esta representación de conjunto ya que supone a un individuo aislado que sólo se expresa cuando es alcanzado por una actitud molesta de otros, en este caso de los candidatos electorales. No exterioriza manifestaciones colectivas.

El mensaje que convoca a no votar al que ensucia, pareciera entender que la propaganda electoral, y quizás también el acto democrático de elegir, está regido exclusivamente por un hecho de limpieza. Le molesta solo porque la oferta electoral "afea" su negocio.

Como no está desmentido en la campaña consignista de los comerciantes, podríamos ir más lejos e intuir que quizás el acto democrático para ellos tampoco es necesario para la convivencia en sociedad.

¿Quizás se pregunten para qué hay elecciones, si yo no gano nada con ellas?

Algunos comerciantes suelen tener una visión parcializada, ya que no se dan cuenta que ellos también obstruyen las veredas con carteles de ofertas, colocando banners, colgando productos o apropiándose de las veredas donde ponen mesas y sillas, dificultando el tránsito de las personas.

Suelen ocupar el espacio de todos y transformarlo en propiedad privada para incrementar sus ventas. Pueden colocar ofertas en postes de luz, en los asientos de paseos públicos y otras superficies, pero ello no entra en sus conceptos de "suciedad" .

Solo la propaganda electoral molesta, ensucia y afea.

Para muchos comerciantes, la principal aspiración es el “orden y la seguridad” de sus bienes. Se pasan el día insultando al Estado o a un gobierno por sus padeceres, mientras que cuando deben cumplir con la obligación cívica de votar lo hacen a desgano y despotricando porque ese ejercicio les da muchas molestias.

Ellos creen profundamente que todos sus estados de crisis se deben exclusivamente a la política de los gobiernos, pero ante los auges económicos por buenas políticas, atribuyen los progresos solo a su “sagaz virtud de comerciantes inteligentes”.

En realidad, ese comerciante que amenaza en plena campaña electoral con no votar al que ensucie, se olvida que también es un ciudadano que puede hacer mucho más que eso: con su voto puede definir un contexto político que lo beneficie o lo arruine.

_____________________________________________

*Ingeniero - Ex docente universitario -  Escritor

Te puede interesar