Te vigilo, portate bien

Opinión 27 de mayo de 2019 Por
El actual intendente de Santa Fe y candidato a gobernador propuso como idea central vigilar a la sociedad de toda una provincia con cámaras para el reconocimiento facial. El autor de esta columna de opinión señala que esta tecnología es un método cuestionado en otros países y lo vincula con la idea de control y castigo que analizó Foucault.
RECONOCIMIENTO FACIAL  - HoraCero
Una tecnología que profundiza el control social

turcoPor Antonio MIguel Yapur*

“Les "Lumières" qui ont découvert les libertés
ont aussi inventé les disciplines.”
Vigilar y Castigar, Michel Foucault

Existen diferentes interpretaciones de este texto de Foucault en su libro Vigilar y Castigar, una de ellas podría ser que las “luces que descubrieron las libertades también inventaron las disciplinas” habría otras también como “la ilustración que descubrió las libertades también inventó las disciplinas” o que “la modernidad que descubrió las libertades, también inventó las disciplinas”.

Como verán, las libertades individuales y colectivas son trofeos de una modernidad extendida pero que comenzaron a anclarse en la vida de la sociedad humana desde hace más de dos siglos, aunque la historia nos asegura que fue desde siempre el anhelo humano.

Pero a pesar de ello, el actual intendente de la ciudad de Santa Fe dio su opinión acerca de cómo entiende los derechos y las libertades humanas, categorizando como principal e importante la idea neoconservadora acerca de cómo vigilar a la sociedad de toda una provincia con cámaras para el reconocimiento facial.

Se trata según él, del proyecto principal de su candidatura a gobernador cuando dice en sus declaraciones al periódico digital ciudadanoweb.com: “el principal problema que tenemos hoy en Santa Fe es la inseguridad, a pesar de que lo niegue el socialismo y que no se haya hecho lo que se podía hacer. Nosotros tenemos el compromiso con la ciudadanía en el futuro gobierno de Cambiemos de dar seguridad, con mano firme y orden”.

Para el candidato, el principal atolladero en la provincia es la “seguridad” y para ello hay que vigilar para castigar y lo reafirma en esas mismas declaraciones: “Hay que aprovechar este tipo de tecnología de reconocimiento facial. Nos contaban los responsables, que en un tercio de segundo reconoce una cara en el medio de una multitud de hasta 750 personas y da un aviso inmediato al policía más cercano, de manera que pueda concretar la detención; cosa que se produjo en la mitad de los casos que fueron reconocidos, y donde una buena parte de ellos fueron detenidos, porque tenían causas pendientes con la Justicia, por las que incluso debían estar presos”. (17/5/19 periódico El Ciudadano)

El candidato propone vigilar multitudes (750 personas) para atrapar a un supuesto “delincuente”. El “orden y la mano firme” son dos instrumentos centrales de su futuro proyecto de gobierno.

En contrapartida, no son integrantes de su proyecto temas tales como la desocupación, la renta agropecuaria, la contaminación con agrotóxicos, la privatización de hecho del Río Paraná -con más de 10 puertos en la provincia que son propiedad de empresas y cerealeras-, tampoco figuran en su agenda qué hacer con la pobreza, la educación, la salud, el trabajo, la producción industrial y otras realidades que hacen a la vida cotidiana, a la dignidad, a la libertad, al bienestar, al patrimonio social, cultural de los diversos colectivos humanos que habitan la Provincia.

Debo decir además, que es desagradable observar que el resto de los candidatos a gobernador en las próximas elecciones se comuniquen a través de eslóganes, no debatan ideas y propuestas de gobierno que den centralidad a aspectos que promuevan una vida sana y digna para los santafesinos.

Los otros dos candidatos con posibilidades a ser gobernadores de la Provincia no promueven el debate político en la sociedad, y hasta parecería que uno de ellos comparte la misma idea de "paz y orden" del conservadurismo político como lo expresan sus carteles callejeros.

El centralismo de la campaña electoral está predominantemente dado en lo que en general se da en llamar “seguridad”. Y el candidato de Cambiemos hace centro en ese concepto porque es el caballo de batalla de las huestes neo-liberales.

Ideológicamente ellos proyectan un mundo para pocos, para un selecto grupo de familias que gozarían de las prebendas terrenales mientras que para el resto de la población le tendrían asignado un destino de sumisión aceptada o del castigo.

Es por ello que el intendente alienta acerca de “aprovechar la tecnología de reconocimiento facial”. Para su proyecto de sociedad, es necesario establecer un panóptico digital que permita vigilar multitudes y así detectar a los salvajes rebeldes al sacrosanto proyecto neoliberal para luego castigarlos.

Por eso, es necesario aclarar los significados de las consignas electorales. Si no se hace, es porque los candidatos desean aletargar el debate político y social de la campaña. Y de cumplirse esto último, los candidatos solo adecuen sus campañas electorales a meros salmos litúrgicos. Tal como se promueve desde la catedral neoliberal.

En Cambiemos de la Provincia de Santa Fe hay una usina ideológica sostenida por una buena parte de la dirigencia de la Universidad Nacional del Litoral y de su aparato comunicacional.

Desde hace años, la universidad produce médicos, abogados, ingenieros y otros profesionales formados para el ejercicio de una profesión tecnocrática sin centralidad humana. De esa formación surgen también los candidatos electorales cual gladiadores para la arena neoliberal.

Es necesario y justo aclarar que existen excepciones que resisten con dignidad al embate de una academia teocrática cientificista.

Hoy, proponer sólo seguridad es un reduccionismo abstracto. La vida humana no está signada exclusivamente por el concepto de seguridad que impone el neoliberalismo.

El ser humano siente seguridad cuando tiene condiciones de vida estables, dignas y con reconocimiento de derechos. Así, puede planificar su vida personal y la de los integrantes de su familia, proyectar la formación cultural, educativa, religiosa, profesional y espiritual de sus hijos. Es la seguridad de saber que está cuidado socialmente en la salud, propia y familiar, que puede planificar su vivienda, sus momentos y espacios de ocio y de descanso. Es la seguridad que le permite sentir el fresco aire de la libertad compartida.

En tanto, para el neoliberalismo, seguridad significa negocios, ganancias y provocación de violencia para facilitar privilegios a unos pocos y castigo a una gran mayoría.

Esta claramente comprobado que la tecnología de reconocimiento facial como cualquier otra, no resuelve ningún problema de seguridad. Hay resultados concretos que aportan a verificar lo que digo.

La policía del Sur de Gales informó que de 2.473 personas detectadas por el reconocimiento facial sólo fueron correctas 173, es decir que mas del 92 % fueron falsos positivos.

San Francisco se convirtió en la primera ciudad de EE.UU. en prohibir el uso del reconocimiento facial y suena con fuerza lograr lo mismo en la ciudad de Oakland y en el Estado de Massachusetts.

China, que es un país de avanzada en esta tecnología, esta siendo acusada de racismo por usarla para rastrear minorías culturales y étnicas.

La tecnología de reconocimiento facial usada bajo el concepto neoliberal de seguridad, es sencillamente un modo más de control social para castigar.

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*Ingeniero - Ex Docente Universitario - Escritor

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