Con el pacto de silencio a la tumba: murió el represor Perizotti

Derechos Humanos 05 de julio de 2019 Por
Ayer murió el represor Juan Calixto Perizotti, quien había sido condenado a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico militar. Tenía 82 años y, a pesar de los crímenes que había perpetrado, gozaba del privilegio de cumplir la condena en su domicilio.
Perizzotti
Juan Calixto Perizotti, condenado a prisión perpetua - Fotografía Comunicación Mural

Los genocidas no se vuelven buenos porque envejezcan y sean "abuelitos", tampoco son inocentes aunque se negaran a confesar sus crímenes. Como dicen los militantes de los Derechos Humanos: "Los juzga un tribunal y los condenamos todos, todas".

Porque esa es la diferencia ética de las Madres, de los Familiares, de los Hijos y de los Organismos que buscan Verdad, Memoria y Justicia sin bajar los brazos desde aquel terrible 24 de marzo de 1976 en la Argentina con botas que se dedicó a secuestrar, torturar, violar, matar y desaparecer a más de treinta mil personas porque eran "peligrosas" para los dictadores.

El pacto de silencio pagó bien, fue la condición para ser impunes y alzarse con el botín de los secuestrados. Juan Calixto Perozotti lo sabía y también sabía más cosas que calló: el destino final de los cuerpos, los lugares en donde están los compañeros y compañeras que supieron decir "libres o muertos, jamás esclavos".

Refugiados en ese eufemismo propio de los cobardes, "el desaparecido no está muerto ni vivo, está desaparecido", es que pudieron envalentonarse contra una sociedad imponiendo el terrorismo de Estado como régimen para hambrear a todo un pueblo con las políticas de Martínez de Hoz y sus secuaces.

Juan Calixto Perizotti no muere con los honores que suelen tener quienes califican en su carrera o profesión, tampoco como quienes son simplemente "buenas personas". Quien se desempeñara como jefe de la Oficina de Coordinación que dependía del Área 212 del Ejército, muere como integrante de una patota asesina y en su lápida, aunque no lo quieran escribir, figurarán a modo de epitafio las palabras "homicidio agravado", "alevosía", "privación de la libertad", "violencia y tormentos", "ocultamiento de identidad"...

Claro, a pesar de todo esto, sus deudos podrán visitar la tumba y rezarle. Algo que él le privó para siempre a los familiares de sus víctimas.

El pacto de silencio también paga el ataúd, las flores y la cruz.

________________________________________

*Periodista, director de HoraCero

 

Te puede interesar