Macri y el acuerdo de la destrucción Mercosur-Unión Europea

Opinión 08 de julio de 2019 Por
Mientras que en Argentina, los medios del régimen publicitan el acuerdo con la Unión Europea como “histórico” y apelan a la magnitud de ese mercado como una posibilidad comercial, en Europa han aclarado que sólo ingresarán productos agrícolas del Mercosur con cupo limitado.
MACRI ACUERDO UNIÓN EUROPEA
Mauricio Macri en el G20

DEBORAPor Débora Mabaires*

Mientras Mauricio Macri se besa y abraza con Christine Lagarde en el foro del G-20 realizado en Japón, su canciller llora emocionado por haber firmado un acuerdo de libre comercio que destruirá las industrias del Mercosur para hacerle el favor a las de Europa.

El actual canciller argentino, Jorge Faurie, está encantado con el acuerdo y es lógico, ya que tiene experiencia en usar al Estado para beneficiarse personalmente, sólo basta con recordar el proceso judicial en su contra por haber evadido impuestos en una maniobra que incluyó la creación de una empresa fantasma, giro de divisas a Suiza, y un socio que era nada menos que el secretario privado del ex presidente Carlos Menem: Ramón Hernández. Esta sociedad incluyó la emisión de un pasaporte diplomático con validez por cinco años, para que pueda entrar y salir de cualquier país del mundo con trato diferencial y sin que sus valijas sean revisadas. ¿Contrabando? ¿Tráfico de sustancias ilegales? Nunca lo supimos.

El Poder Judicial argentino jamás investigó en profundidad a Jorge Faurie, por lo que Mauricio Macri, lo subió al tren de su gobierno para hacer, justamente lo que está haciendo: destruir la soberanía y la economía argentina.

Mientras que en Argentina, los medios del régimen publicitan el acuerdo como “histórico” y apelan a la magnitud del mercado europeo como una posibilidad comercial, en Europa  han aclarado que sólo ingresarán productos agrícolas del Mercosur, con cupo, en cuotas, y cumpliendo las estrictas barreras fitosanitarias que se exigen para tal fin. Tampoco cayó bien entre los productores del viejo continente, cuya actividad está subsidiada por la Unión Europea.

La desigualdad brutal que plantean los virreyes latinoamericanos está a la vista: mientras nuestros países exportarán hacia Europa materia prima; Europa nos llenará de productos manufacturados que no tenían a quién venderle. Solucionarán sus problemas de desempleo produciendo para un mercado enorme como el latinoamericano que iguala al europeo. En cambio en Latinoamérica, se profundizará la crisis que llegó para quedarse.

Sin producción y con las fronteras abiertas a los productos manufacturados europeos – o del mercado chino etiquetado como “europeo” – nuestra industria perecerá.

Condenados a que nuestros recursos naturales sean expoliados; a que la economía quede en manos de las 5 agroexportadoras multinacionales; endeudados en moneda extranjera, cuyo valor tampoco manejamos; nuestra soberanía será apenas una declamación. Más que un acuerdo “histórico”, parece ser un acuerdo “histérico” y suicida.

A los pueblos latinoamericanos nos quedará la desocupación producida por el cierre de industrias y comercios; el pasivo ambiental de la actividad extractivista y la monumental deuda que cada vez será más impagable.

La embajadora de la Unión Europea en Buenos Aires Aude Maio-Coliche lo explica claramente y sin vueltas:

El beneficio más directo que van a sentir los ciudadanos del Mercosur cuando se implementará el acuerdo es la baja en los precios de los productos importados y una multiplicación de opciones para sus compras. Pero también comprarán productos con altos estándares de calidad. 

Tal vez, la señora Aude, no se dio cuenta que sin empleo y sin sueldo, los argentinos no podremos comprar ningún producto, por más barato que nos los quieran vender.

El cinismo no está exento de cierta bravuconería verbal tendiente a generar miedo y decepción a fin de lograr que los pueblos no luchen y acepten mansamente su destrucción.

A las críticas de la oposición, de los empresarios industriales y de los sindicatos argentinos, que prometen revisar el acuerdo, el canciller Faurie respondió que será “muy difícil cambiar las cosas que están firmadas y negociadas”. Esto es una falacia que queda demostrada con hojear los diarios de hace unos años. El acuerdo Mercosur - Unión Europea que hoy Mauricio Macri nos quiere vender es básicamente el Tratado del Atlántico al que Donald Trump renunció para proteger a la industria estadounidense.

Mauricio Macri, entendiendo que su tiempo terminó, avanza como mariscal de la destrucción poniendo trampas en el camino de quienes lo sucederán.

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*Débora Mabaires, es periodista y conductora del programa de radio La Hora sin Sombra que se transmite por FM La Boca, columnista del sitio web de Brasil Desacato, entre otros. La columna publicada en este diario digital cuenta con la autorización expresa de la autora.

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