El blanco candombe y el mate cebado

Opinión 21 de agosto de 2019 Por
El negro es el ser humano esclavizado sin disimulos. Es el humano que muchos aún hoy no desean que lo sea y por eso lo transforman en un objeto para poder envilecerlo y usarlo como insulto al otro, al diferente. El negro para el esclavista, no es solo negro, debe ser además “de mierda”.
ALUVIÓN ZOOLOGICO
Una imagen del "aluvión zoológico" que molestó en el '45

turcoPor Antonio Miguel Yapur*

En una tarde fría y destemplada de invierno yo estaba recién despertado de la siesta, aún sonámbulo, me senté en el comedor de casa mientras tomaba unos mates.

En ese estado no quedaba claro todavía si era un reflejo costumbrista espontáneo o bien disfrutaba de esa soledad a la que me había reducido el breve y gélido invierno costero.

Además, uno nunca sabe si el mate es el que te acompaña en esos sensibles momentos o es él quien te despierta pacientemente como acariciando el inicio de la segunda etapa del día para hacértela más humana, más llevadera.

El mate no es un mero objeto pintoresco, cuando estás solo con él, es un sigiloso murmurador de cavilaciones y, entre dos o más, es un conversador, un mediador, un conciliador y muchas veces un amansador de pasiones desbocadas.

El mate te hace recordar horizontes cercanos o lejanos por los que peregrinaste en algún momento de la vida. Uno u otro, solo depende casi siempre del tiempo que estás con él en soledad.

El mate no es ningún inocente, es un interrogador permanente y a veces te indaga sin piedad.

Esa tarde suponía que estaba despertándome y en un momento comencé a pensar ensimismado acerca de un hecho que me había ocurrido hacía dos días atrás, una mañana en que estaba sentado en la sala de espera de un médico.

Dos mujeres que también estaban esperando su turno, conversaban en voz alta. En un momento le escuché decir a una de ellas, “usted vio cómo andan embarazadas y con un bombo gritando y cortando la calle” y la otra le responde “y..., que puede esperar de esos negros de mierda, mientras seguían sentenciando a sus congéneres.

Los mates producen esa magia donde uno dialoga consigo mismo sin buscar respuestas ni verdades, más aún, a veces te sume en un mar de dudas de la cual no es sencillo emerger.

Como por ejemplo no saber cual es la atrocidad por la que se emite esa frase tan popular y que es la síntesis con la que se interrumpe cualquier posibilidad de reflexión: “ese negro de mierda”, o a veces con la insinuante justificación de “no soy racista, pero vos sos un negro de mierda” o peor aún “sos blanco pero tenés alma de negro” y otras variantes que intentan evidenciar el insulto sin querer evitarlo.

Mientras camino hacia la cocina para calentar el agua me voy preguntando porqué no podría haber sido acuñada una expresión como la de “blanco de mierda”, y eso me lo respondí enseguida, claro que en forma relativa al preguntarme que quizás fue acuñada justamente, por blancos.

Y sí, son los blancos los que degradaron históricamente a los negros, los negociaron, los avergonzaron, los esclavizaron, los torturaron y cuando vieron que esa humillación física no era suficiente, la convirtieron en degradación simbólica y una de ella fue ésta, la de negros de mierda.

Podrás decir que también hubo otros “...de mierda”, no solo los negros, como “judío”, “turco”, “indio”, “gaucho”, es cierto, pero ninguno perdura y significa tanto como el de negro.

El negro es el ser humano esclavizado sin disimulos. Es el humano que muchos aún hoy no desean que lo sea y por eso lo transforman en un objeto para poder envilecerlo y usarlo como insulto al otro, al diferente.

La negritud es insondable para el humano cuya racionalidad esta conquistada y adecuada a los designios del dominador.

El negro para él, no es solo negro, debe ser además “de mierda” pues ello le evita pensar y sentir sobre el hálito de libertad y liberación que trae consigo la negritud y que no es solo para ella, sino también para él que además lo interpela en su miedo a la libertad.

O quizás sea apropiada la pregunta: ¿Por qué se necesita de la guerra, del sometimiento y de la conquista para que en ese marco se exija una “convivencia”?

¿No será que el dominador solo puede “convivir” con el diferente si le quita su libertad?

Ahí fue que interrumpí la sesión de cebada de los mates siesteros y luego de echarme un poco de agua fría en la cara, pude entrar impasible a la existencia del resto de la tarde y fue cuando me acordé vagamente de un editorial que alguna vez leí por internet. Estaba escrita en el periódico “La Vanguardia” del Partido Socialista que fue publicado unos días después del 17 de Octubre de 1945.

Lo volví a buscar y me detuve precisamente en éste párrafo (leé el editorial entero, es jugoso):

“…Las otras noches hemos tenido en Buenos Aires visiones de candombe. Sólo el color estaba ausente. Esos personajes que acaso no hayan sido mejor pintados que en el ‘Matadero’ de Echeverría, habían tomado las calles bajo segura protección oficial. Y no faltó el vítor amenazante y la injuria soez, la pared pintada con textos de torpeza, la agresión –faltó la brea pero estuvo presente la cachiporra (SIC)- al transeúnte. Ese candombe blanco tenía de clase obrera argentina en 1945, lo que en 1845 tenía de pueblo porteño el candombe negro. Es decir nada...”

El editorial tenía como título Candombe Blanco y fue escrito el 23 de octubre de 1945. Percibí que ese segmento del texto es el que hace una síntesis del pensamiento no solo de los socialistas de la época, sino de un sector de la sociedad argentina con ideas progresistas en ése período histórico.

Nuestro país no fue la excepción de América Latina, fue igualmente conquistado y expoliado por los “descubridores de América” esencialmente de la península Ibérica, fuimos testigos del tráfico de esclavos negros, del exterminio de los pueblos originarios y del querer reemplazar a los “bárbaros”, sean éstos negros, indios, criollos, mestizos por los blancos europeos a quienes les dieron posesiones y otras prebendas para que viniesen a “hacer la América”.

La "Generación del 80" se encargó de consolidar ese trabajo sucio. Es justo reconocer que junto las oleadas de inmigrantes vinieron anarquistas, socialistas, comunistas con ideas y accionares de justicia social, libertarias y revolucionarias, pero lo hicieron también con la visión hegemónica de la racionalidad europea.

La predominancia de ese pensamiento racionalista fue impuesto acompañando a la invasión y al saqueo.

El pensamiento progresista y de izquierda que inmigró en la última parte del siglo XIX y principios de XX no pudo entender en su totalidad a los sujetos del cambio social en nuestro país.

La concurrencia que participó del 17 de octubre de 1945, fue una auténtica expresión de los sectores sociales que históricamente fueron esclavizados, desposeídos y explotados (en ese orden cronológico) por los dueños de las estancias y desalojados por esos mismos "patrones de la tierra" empujándolos para “que caigan” en las grandes urbes y así ser abusados de la misma manera por los empresarios del capitalismo industrial íntimamente vinculados a esos sacrílegos "dueños de la tierra".

Por eso son "negros de mierda", porque luchan para reclamar derechos y dignidades que la clase dominante no pretende concederles.

Y justamente por eso implantan ese concepto de "negro de mierda" en todas las capas sociales posibles, pues disimula y enceguece cualquier concepción que pueda evangelizar la libertad y la liberación.

__________________________________

*Ingeniero - Ex Docente Universitario - Escritor y Militante social

Te puede interesar