Las esperanzas pascuales

Opinión 31 de marzo de 2018 Por
El autor plantea a las Pascuas como hecho a resignificar en la construcción de la liberación de nuestros pueblos latinoamericanos.
MANOS HACEN EL PAN - HoraCero
Las Pascuas representan un mensaje de liberación para nuestros pueblos

Por Antonio Yapur

Hoy muchos creyentes cristianos conmemoran y festejan las Pascuas.

El verdadero origen de la Pascua se remonta alrededor de los años 1500 antes de Cristo, cuando, según la tradición judía, el pueblo emprendió su éxodo desde Egipto, hacia la Tierra Prometida. Se celebra cada año y es el recordatorio de la liberación del pueblo hebreo de su esclavitud en Egipto.

Mientras, en el Nuevo Testamento se enseña que las Pascuas han dado a los cristianos “un nuevo nacimiento a una esperanza viva”. La cristiandad lo interpreta como un sendero para que se pueda caminar hacia una nueva forma de vida.

Las Pascuas representan en ambos casos, un mensaje esperanzador, de vida, de libertad y liberación.

Es también ineludible saber que las Pascuas tiene el condimento de una celebración popular donde la memoria está viva y donde el significado más fuerte es la confianza por un mundo liberado, por un ser humano que no se resigne a soportar la explotación de los poderes manipuladores que someten a los pueblos.

Hoy ese mensaje pascual, puede ser conectado con las ideas que vienen asomando por nuestra América Latina. Nuestros pueblos saben de explotación, de muerte, de resistencia, de lucha y de liberación.
Nuestra memoria se remite a más de 500 años atrás, conoce de martirios y de lucha que hoy resurge ante el brutal avance de las derechas nativas pretorianas de los imperios de turno, del imperio español, del inglés y del norteamericano.

La memoria y la historia nos dice que somos una única Patria, somos la Patria Grande tal como la vivían los pueblos originarios, como la proyectaron nuestros patriotas San Martín, Bolívar, Belgrano, Artigas, Martí, Sandino.

Estamos transitando un momento histórico en América ante el avance del conservadurismo neoliberal en cada uno de nuestros países.

Los líderes de ésta Patria Grande están siendo acosados, encarcelados y hasta los asesinan porque saben que son el germen de la construcción de una sociedad más justa, libre, solidaria e independiente.

Ese mensaje está siendo trasmitido en cada movilización. Así fue cuando escuchamos a Rafael Correa en la clase magistral que dio en nuestra ciudad. También sucedió con Álvaro García Linera en otra clase impecable en la Universidad Nacional de Villa María. Y por ese camino acordaron ir Lula da Silva, Cristina Fernández, Fernando Lugo, Nicolás Maduro, Evo Morales.

La pregunta es, ¿Qué rol debemos jugar nosotros, los movimientos populares para realizar esta utopía, la de la Patria Grande Democrática y Liberada?

Porque no es solo una cuestión de líderes, es centralmente una necesidad de conciencia, proyecto y organización popular donde los liderazgos sean la representación de ese plan popular en nuestra América.
Es cierto que cada país tiene su particularidad, su identidad y sus formas de representación de esta utopía. Pero es igualmente certero aprender de la experiencia que nos dice: es necesario tener un proyecto común para nuestra Patria Grande que nos permita enfrentar el plan del Imperio y de sus oligarquías locales, sus amanuenses ejecutores.

La experiencia histórica en nuestro país nos explica que ante cada gobierno popular, ellos utilizan la fuerza de su poder para destruir los derechos y el bienestar conquistados. Quizás sea bueno recordar el golpe cívico militar que derrocó al gobierno de Hipólito Irigoyen, luego el de Juan Domingo Perón, más tarde el del Dr. Illía, por nombrar algunos y así hasta la actualidad donde la utilización de la fuerza militar ya no es necesaria pues los medios hegemónicos de información y comunicación son parte del sistema de dominación.

Las Pascuas son un festejo popular y deben ser resignificadas porque tienen que representar nuestra la alegría, nuestro proyecto, esperanza y esencialmente nuestra vocación de poder concretar la liberación.