Vera Jarach, Madre de Plaza de Mayo en Santa Fe

Derechos Humanos 20 de abril de 2018 Por
La Asociación Cultural "I. L. Peretz", realizó una charla para conmemorar un nuevo aniversario del Levantamiento del Ghetto de Varsovia, con la presencia de quien sobreviviera al Holocausto y al terrorismo de Estado en nuestro país.
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Vera Jarach, Abuela de Plaza de Mayo

Vera Jarach se desempeñó como periodista en la agencia de noticias italiana ANSA durante 40 años, pintora en sus ratos libres y ávida lectora hasta la actualidad. Se unió a Madres de Plaza de Mayo luego de la desaparición en 1976 de su única hija, Franca, de 18 años.

Vera Vigevani de Jarach nació en marzo de 1928 en Milán, Italia, y es de ascendencia judía. Vino al país  con su familia en 1939, luego de que el régimen fascista de Benito Mussolini implementara las leyes raciales. “Lo primero que sufrí yo, como nena, es que me echaran del colegio por ser judía”, dijo Vera, que contó que luego de esa situación, el director de una escuela pública italiana los albergó en un colegio porque “no podía pensar que los niños no tuvieran el derecho a estudiar”.

Con su familia emigró a la Argentina, su abuelo no pudo y es una de las tantas víctimas de Auschwitz, "Él se quedó y tuvo ese destino, no hay tumba. A mi hija le pasó algo parecido: otro país, otra historia. Esto demuestra que la historia se puede repetir y, de hecho, se repite”, dice siempre que la entrevistan.

Su hija Franca, militante de la UES y de la JTP, fue secuestrada el 25 de junio de 1976, tenía 18 años. Luego de 15 días de búsqueda, la familia recibió una llamada telefónica de Franca en la que decía, con tono natural y calmo, que la tenían secuestrada en Seguridad Federal, que estaba bien y que la cuidaban. En ese entonces, Vera Jarach trabajaba como periodista de cultura en la agencia italiana de noticias ANSA y con la "intuición propia" de su oficio y por creer que podría ser importante, grabó la conversación desde el principio. “La idea del llamado era para que los familiares no se movieran, pero la gente se movió aún más”. Más de 20 años después, la mujer pudo enterarse de la verdad: su hija había estado detenida en los sótanos de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) y, según el relato de los testigos, no había sobrevivido más de un mes. La grabación sirvió como prueba en los juicios que se hicieron en Italia y en la Argentina.