En Brasil se juega el destino de la Región (Sudamérica)

Opinión 11 de abril de 2018 Por
Por su ubicación geopolítica privilegiada, la enormidad de sus recursos, el peso de su industria, el tamaño de su población y el poderío de sus fuerzas armadas, la batalla más importante para el destino de la Región se juega en el Brasil.
América-Latina
La resolución del conflicto en Brasil es clave para toda la Región

Por Daniel Luis Vaschetto*

EL PASADO ME CONDENA

Sudamérica es la única región del mundo donde se verifica una resistencia sostenida y tenaz contra la aplicación por las élites del programa neoliberal. Quizás por no haber olvidado del todo las nefastas consecuencias económicas, sociales y políticas de las recetas del tristemente célebre FMI (Fondo Monetario Internacional) impulsadas en los noventas, y que llevaron a una fenomenal e inédita crisis de deuda, estallido social y desfonde del sistema de representación política. El ejemplo más patente fue el default, el abandono del Gobierno por parte de De la Rúa, y el “que se vayan todos” argentino.

A ese ciclo siguió la llegada al Gobierno de líderes nacionalistas y populares o de izquierda como Hugo Chávez con su “socialismo bolivariano”, Evo Morales, Rafael Correa, Lula da Silva en Brasil, y Néstor Kirchner en el 2003, seguido por dos períodos presidenciales de su esposa, Cristina Fernández, que llevaron adelante –con diferencias, de acuerdo a los diferentes contextos nacionales- políticas de desendeudamiento, recuperación de la primacía de la política por sobre el “mercado”, redistribución de la riqueza, inclusión social y fuerte impulso al proceso de integración regional, con eje en la ampliación y profundización del MERCOSUR, el UNASUR, y la CELAC.

EL TÍO SAM CAMBIA DE ESTRATEGIA

Sin embargo, esos procesos que llevaron a una recuperación económica indudable, con la mejora del salario real, la ampliación de la clase media, la recuperación de la matriz productiva, incluso con logros históricos en el terreno de la ciencia y la tecnología, como es el desarrollo y puesta en órbita de satélites por Argentina, sufrieron el acoso sistemático del poder fáctico, de las élites financieras respaldadas en un cuasi monopolio mediático y en un sector del poder judicial, que desgastaron a los líderes de los movimientos populares de la Región.

En Brasil, el gobierno de una Dilma Roussef muy debilitada fue víctima de un golpe “blando” institucional de manual, propiciado por su propio vicepresidente Michel Temer, con el apoyo de un amplio sector político absolutamente desprestigiado y denunciado por casos de corrupción, y el protagonismo del monopolio mediático de la Red O Globo y del poder judicial. En Argentina fue solo un poco diferente, la alianza Cambiemos llegó al gobierno democráticamente, derrotando a un peronismo dividido, y con una feroz campaña de desprestigio del gobierno de Cristina Fernández, escenificada en los medios hegemónicos cotidianamente.

OBJETIVO: DESTRUIR EL PROCESO DE INTEGRACIÓN SUDAMERICANA

El proceso de integración sudamericano empezó a caminar, luego de diversos intentos fallidos en el pasado, porque comenzó por la alianza de las dos naciones más significativas en todo sentido: Argentina y Brasil. De hecho ya  Juan D. Perón había entrevisto durante su segundo gobierno, que Argentina sola no podía enfrentar con éxito a Estados Unidos y consolidar su independencia económica ni su soberanía política. Por este motivo planteó la formación de un bloque sudamericano del ABC (Argentina, Brasil, Chile), que no se pudo efectivizar por el suicidio de Getulio Vargas en el vecino país, y el golpe del '55 en el nuestro.

En los últimos años, la notable coincidencia de gobiernos nacionales y populares, y el relanzamiento del ideal bolivariano permitieron avanzar como nunca antes en nuestra historia, lo que obviamente contraría la doctrina que James Monroe explicitara en 1823: “América para los americanos”. Lo que está ocurriendo en nuestra región se debe a que Estados Unidos considera cualquier intento de autonomía de nuestros países un ataque directo a sus intereses vitales.

EL PARTIDO MÁS IMPORTANTE SE JUEGA EN BRASIL

Sin embargo, a pesar de sus aparentes “logros”: la destitución de Dilma y la prisión del ex presidente Lula, el gobierno de Michel Temer hace equilibrio sobre la cornisa. A su falta de legitimidad de origen se suma el carácter antipopular de su programa. Según encuestas sólo lo aprueba entre el 3% y el 6% de la población. En los sectores populares está fresco el recuerdo de los buenos años del gobierno del PT, con la disminución de la desigualdad social, el crecimiento de su clase media y el protagonismo del Brasil como líder de la Región, y actor de prestigio y proyección en el mundo.

LA PREGUNTA AÚN SIN RESPUESTA ES ¿CÓMO SALIR DE ESTE LABERINTO? 

Si Lula pudiera participar de las elecciones de octubre pocos dudan que no gane en primera vuelta, cada golpe judicial parece aumentar su popularidad, que es muy grande de por sí. Pero la derecha no tiene un candidato propio que sea competitivo, por lo que la salida democrática es una lotería.

Si Lula no puede ser candidato los sectores populares tendrán que escoger un candidato que lo sustituya, esto no es fácil, porque ninguno mide realmente bien, y porque hay divisiones de difícil resolución entre el PT, el MST (movimiento de los sin tierra), y otros partidos de izquierda y organizaciones sociales.

Por todo esto Brasil es hoy el terreno más decisivo de la batalla entre el Imperio y las élites locales subordinadas, y los movimientos democráticos y populares de la Región, aunque la conflictividad está presente en todo el amplio mapa, desde México, pasando por Centroamérica, hasta Argentina. Lo que allí ocurra afectará a los países vecinos también, pues como dijo el geógrafo alemán Federico Ratzel: “La historia de un país, siempre forma parte de la historia de los países vecinos”.

*Profesor de Filosofía y Ciencia Política