Te cuento una historia que sueño

Opinión 15 de abril de 2018 Por
En esta nota de opinión, el autor reflexiona sobre la construcción de lo individual y lo colectivo. Lo hace partiendo de sus recuerdos, cuando el barrio era un puerto, en un ejercicio que evoca los sueños personales entroncados con la alteridad, el otro.
PtodeColastine-1902
Puerto de Colastiné, fotografía año 1902

Por Antonio Yapur*

“Escribe, decía mi madre: ultramar, ultramarino. Colastiné era un puerto. Santa Fe una ciudad sin puerto de ultramar (el verdeazul y una idea de espuma de sal de olas y sirenas me llevaba para allá cuando yo todavía no había nacido). Pero ella quería que lo escribiera de este modo real.”

Colastiné Entonces, Beatriz Vallejos, 1998.

Colastiné Sur es ahora un barrio de la ciudad de Santa Fe, fue fundado el 31 de Diciembre de 1662, el rey de España declara este lugar como el puerto de Santa Fe, se lo llama Puerto Obligado porque los barcos que iban y venían del Paraguay estaban obligados a parar en él y pagar impuestos.

Vos me dirás porqué traigo a la memoria esto, simplemente para hacer un ejercicio. Pues el puerto de Colastiné hoy ha desaparecido y durante éstos últimos años han hecho intentos para hacer desaparecer al barrio completo, también.

Aquel puerto de aguas profundas fue reemplazado por el actual puerto de aguas playas, y que ahora está desapareciendo para ser reemplazado por otro puerto de aguas secas a orillas del río Paraná.

Lo que fue, lo que es y lo que será. Tener historia es tener la posibilidad de existencia y si la historia tiene un fin, ese final puede arrastrar a la raza humana.

La historia de Colastiné Sur es el disparador para poder decir que las personas tenemos la perspectiva de construir nuestra historia y no delegar a un pequeño grupo de otras personas para que se apropien de ella, la violen, la transformen y luego nos convenzan de que es nuestra y única.

Colastiné Sur vive desde 1662, su corazón comenzó a latir y se fue fortaleciendo con su propia historia. Un señor intendente de la actualidad les dijo “Ustedes se tienen que ir de aquí, nosotros les vamos a dar…” y enumeró promesas para engañar, luego agregó “ustedes se inundan y no los vamos a defender”, y después les sentenció “no pueden seguir viviendo de esta manera cada vez que el río crece”.

Colastiné Sur le contestó “Usted no es quien para decirnos como vivir, usted es un gobernante, no nuestro dueño” y el corazón de Colastiné Sur desde 1662 sigue latiendo, sigue bombeando la sangre de su identidad.

Buques fondeados en puerto.
Cuento esto porque es el ejemplo más vivo que tengo. Desde que nacemos vamos construyendo nuestra historia, cuando más viejos nos volvemos ella es más fecunda y cuando morimos, ella no muere, habita en el corazón y el recuerdo de los que viven.

La construcción de mi historia la hice con mis abuelos, mis padres, mis hijos, mis parejas, mis vecinos cercanos y los más alejados, mi historia es el granito de arena imprescindible para formar ese gran desierto colectivo que somos.

Ésa es una de las fuerzas interiores que tenemos cada una de las personas para soñar el futuro y ese sueño, no sólo es individual, es colectivo, porque lo construimos con otros y no tiene límites, lo acotás vos.

Cuando soñás ponés la energía de tu historia para pensar en lo que proyectás. “Quiero que mi hijo vaya a la universidad”. Si lo deseás, es porque la Universidad existe y fue construida por generaciones de personas que hicieron docencia, estudiaron o la administraron.

En tu sueño hubo muchas personas que lo edificaron.

Tu sueño, es tuyo y es colectivo, es la historia de muchas generaciones que lo fueron construyendo.

Es cierto que pueden venir a decirte que ése no tiene que ser tu sueño. O hacerte creer que tu sueño más importante es ser siempre joven por ejemplo o comprarte un celular “mejor”, pero vos sabés que no es así o bien podés creer que lo es.

El fin de la historia no existe mientras haya un sólo ser humano que sea libre.

El negocio de los empresarios de la comunicación e información es hacer que las personas no tengan paz, que estén siempre en el “filo del cuchillo”, que crean que todo sus logros son individuales, que la estima propia depende de cuanto acumules, que es necesario creer que el otro ser humano que es diferente a vos, es tu enemigo, que las guerras siempre estuvieron, que los pobres siempre existieron. En definitiva te dicen que tener historia no vale la pena, es una preocupación que no nos lleva a nada.

Sólo puedo decirte que la cigüeña no te trajo a la vida, te engendraron dos seres humanos y a ellos también.

*El autor de la nota es Docente y Escritor